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Reseñas, Comentarios
   
¿Maaxech? / ¿Quién eres?

 

Con profundo respeto por la literatura maya y con sincera admiración por el poeta Waldemar Noh Tzec, escribí unas palabras, sólo unas palabras, después de leer, sólo leer, el libro Noh Bálam* (El grande jaguar). En el poema Jela'n uíniken (Soy un hombre diferente), el maestro Waldemar Noh, dice: mi ma'ki utzén ta uich/ tumén jelá'n uíniken/ tumén jela'n maaken/ tumén jela'n in t'an/ tumén maya t'anen/ tumén maseualen (quizá no te gusto/ porque soy un hombre diferente/ porque soy una persona diferente/ porque mi lengua es diferente/ porque soy mayahablante/ porque soy un indio). Aunque este texto se enmarca en un grupo de poemas, llamémosle, de amor, concretamente en este caso veladamente dedicado a la u kichpan x-yókol in puksík'al (hermosa ladrona de mi corazón profundo), leo, percibo, en estos versos, además de un sentimiento personal, una maravillosa definición poética de lo que me gusta llamar "prestigio étnico"; los mayas pueden o no pueden gustar a los otros, pero ellos sí se gustan tal como han sido, tal como son, tal como serán; y sí, también les gusta hablar y escribir en su lengua maya. Hay, pues, una admisión y una admiración por la diferencia, pero no para situarse, como pretenden los otros -los coloniales-, en una posición humillante e inferior, sino para erigirse con orgullo como pueblo antiguo y como pueblo moderno.

 

De los poemas k'ay (El canto), K'ol (El golpe), k'am (Recibir) y K'a'an (Reciedumbre), precedidos de una versión onomatopéyica -no traducida- pienso, como lo admite el propio poeta, que son para escucharse poco a poco ( u'yeex dzédzek), pues son un discurso oculto del gran jaguar. Son poemas para escucharlos, para que broten de la garganta del poeta, para que él los recite, los lea; sólo él los sabe escribir, sólo el los sabe leer, debemos escucharlos, pues.

 

Junto al título del libro Noj Bálam, aparece otro: Tumben ik'tánil ti'maya t'an, y si bien estoy de acuerdo en que los textos de Waldemar pueden clasificarse como Nueva poesía en lengua maya, quisiera advertir, recordar, que esta novedad está cimentada sobre la base de una antigua y rica tradición literaria; digo esto porque pienso que la literatura maya contemporánea no es una literatura de transición sino que es una literatura con tracidión. Ahí están los poemas del legendario Noj Bálam (El grande jaguar) o aquellos otros tres, los del Flechamiento en los oídos y En los ojos (Jul ichil xikín/ jul ich) y el de Mi demonio (In ualak' xulub), que inevitablemente nos recuerdan X'okoot Kay H' Ppum T Huul (La danza del arquero flechador) de los Cantares de Dzitbalché; y todavía, el poema Le j-k'in dzule (Aquel sacerdote advenedizo) al cual "la doncella no entendió un poco la extraña lengua" y continuó placenteramente bañándose desnuda. Por esto, insisto, en que la literatura maya actual, estos textos poéticos de Waldemar Noh Tzec, son nuevos porque ahora los escribió pero son antiguos porque fueron escritos, siglo tras siglo, en la tradición histórica y cultura del pueblo maya.

 

Y es la fuerza de la tradición la que permite entender y enfrentar el presente a los propios mayas: en los poemas Tan in lískinba (Me estoy alistando) y Chan Kudzón (El soldadito) queda plasmada -grabada- la sublevación de los hombres, de los silencios, de las palabras, a través de las bocas, de la lengua, de la voz, del discurso. El poeta, el maya, le dice al soldadito, como si nada, sin violencia, con seguridad, otra vez, con "prestigio étnico": tuux bin in jan uak' in chi (dispararé mi boca), tuux bin in jan uach' in t'an (desataré mi lenguaje), tuux bin in jan uak' in tzeek (tronaré con mi discurso),... Esta es la fuerza de la voz maya del poeta maya Waldemar Noh Tzec, tan sustantiva y sustancial, y que me recuerda unas palabras pronunciadas por el propio maestro en el seminario Identidad Maya y Creación Intelectual (UADY, Mérida, junio, 1998) cuando afirmaba que "Podemos mostrar lo maya por la lengua; es nuestro escudo y nuestra arma. Nos protegemos y golpeamos. La literatura en lengua maya es una muestra de resistencia. Ahora defendemos nuestra identidad con la lengua escrita". La lengua hablada, lengua escrita, para Waldemar, je u núkul le in dzona/ in koj/ in uak'/ in kal/ in t'an/ in tzeec (éstas son las municiones de mi fusil/ mi moca/ mi dentadura/ mi lengua/ mi garganta/ mi voz/ mi discurso).

 

Ciertamente debo regresar al principio, en la diferencia está la igualdad y en la igualdad está la libertad, la identidad: los mayas son mayas, la lengua maya es la lengua maya y la literatura maya es la literatura maya... Recordar, únicamente, que en esta área de la Península de Yucatán, la palabra, la voz, la literatura mayas asumen una de sus más fecundas tradiciones culturales a través del lenguaje poético: desde los glifos de Oxkintok, desde el Ritual de los Bacabes, de Nunkiní, desde los Cantares de Dzitbalché, desde la propia crónica, Chilam Balam o Códice de Calkiní, hasta la más cercanas revistas como Cal k'in y K'in Lakam. Waldemar eleva sus plegarias a Kichkelem Yum (hermoso padre) y a Kichpan na' chun (hermosa madre-origen), desde tu chun u uooj in t'an (el cimiento de mis palabras), desde tu chun u uooj in maya t'an (el cimiento de mi lengua maya), desde tu chun in maya ch'ibal (el cimiento de mi linaje maya); por eso, el hermoso padre y la hermosa madre le inspiran su discurso, le escriben su lenguaje en la Ki' t'an in noj mam (dulce lengua de los abuelos), en la Ki't'an in noj mim (dulce lengua de las abuelas).

 

¿Maaxech? ¿Quién eres?. Waldemar Noh Tzec, ya fuiste porque eres tradición, eres porque está aquí en estos versos nuevos, serás porque eres tradición...; eres Waldemar del linaje del Noj Bálam, grande jaguar, eres un jajal maakech (hombre verdadero), eres un jajal uínikech (un humano verdadero), y tu máscara y tu rostro son los del antiguo escriba maya y son los del poeta maya actual; tu poesía se recitará siempre como siempre es el tiempo de los mayas.

 

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Fuente: Revista literaria "U tuuk' Kaan" (Rincón del Cielo). No. 1. Grupo Génali. Calkiní, Campeche, 1999. 48 pp. .