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Alfredo Arrebola: el flamenco en la obra poética de García Lorca / - Víctor Corcoba Herrero

 
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El profesor-cantaor Alfredo Arrebola, persona sumamente cultivada (licenciado en filosofía y letras, doctor en filología clásica, licenciado en ciencias religiosas), acaba de publicar un nuevo libro, bajo el sugerente título de “El flamenco en la obra poética de García Lorca”. Director del Aula de Flamencología de la Universidad de Málaga, miembro de la Cátedra de Flamencología de Jerez, lleva tras de si una intensa y extensa publicación de libros (27, todos ellos dedicados a la investigación del mundo flamenco y su relación con las gentes) y 36 discos. Fruto de su incondicional entrega al arte, ha cosechado los más importantes galardones. Coincidiendo con la publicación de este último libro lorquiano, que está teniendo una gran aceptación, el Jurado del Primer Concurso Internacional de Cante, Baile y Guitarra le ha propuesto para entregarle próximamente la “medalla de oro al merito en el trabajo”. Dicho Concurso-Festival será en su honor. Otra de sus grandes hazañas es haber conseguido continuidad (catorce años) como Director Técnico del Festival Nacional “Uva de Oro” de Jumilla (Murcia), y elevarlo a una gran categoría artística. Hace poco más de un mes ha terminado otro libro- disco: “el flamenco en los escritores granadinos” y lo encontramos en plena faena investigadora. El fruto será un libro-disco sobre: “el flamenco en la estética musical de Albéniz”.
 
 

- ¿Cómo surge el libro-disco “el flamenco en la obra de Federico García Lorca”?

- El libro no nace de la noche a la mañana, como puede suponer el lector hay detrás un gran trabajo de investigación. Me ha costado diez años llevarlo a buen término. Con anterioridad, ya había publicado en periódicos “el sentir flamenco en Bécquer, Villaespesa y Lorca” (Universidad de Málaga, 1986). Quiero hacer ver la importancia del flamenco en toda la obra de Federico.

- ¿Se puede decir que es el poeta que mejor ha sentido y vivido lo flamenco?

- Sin lugar a dudas. Partiendo de “Poema del Cante Jondo”(1921) y “Romancero gitano” (1928), junto a sus conferencias y estudios folklóricos que llevó a cabo el poeta de Fuente Vaqueros (Granada), se demuestra que la capital del reino nazarí tiene una importancia trascendental en la Flamencología – gracias al Concurso de Cante Jondo (1922) - y la revalorización del cante, el baile y la guitarra, hecho que arranca en Granada, aunque ciertos ¿flamencólogos? hayan publicado, sin fundamento, que “Granada no tiene nada que decir en el flamenco”. Error terrible. En el libro realizo un estudio de las distintas vivencias del poeta, de lo que significa y comporta el flamenco y “lo flamenco”, a pesar de algunos errores cometidos por el vate granadino, – propios de su tiempo –, pero Federico, guiado por don Manuel de Falla, es el punto de partida de la revalorización del cante gitano-andaluz.

- ¿Qué quiere aportar con este libro-disco lorquiano?

- Son reflexiones flamencas de un cantaor, engarzadas en XIV capítulos sobre el sentir flamenco en Lorca, la guitarra, los términos lorquianos en el flamenco, el sentimiento religioso en Lorca, el tema andaluz en Lorca, Lorca y los gitanos, García Lorca y la música, Lorca y los toros, Lorca y el folklore, Lorca y el concurso de Granada, Lorca y su romancero gitano, el compromiso social de Lorca, las fuentes de inspiración flamenca en Lorca y poética lorquiana. Se incluyen, asimismo, cuatro apéndices: el I “cantes por bajinis”, homenaje a Fernando de los Ríos; el II “influencia del romancero tradicional en el flamenco”; el III diversas cartas de autorización de la grabación de los familiares de Lorca; y el IV, poemas del CD, homenaje a Federico: homenaje (granaína), baladilla de los tres ríos (tientos), retrato de Silverio Franconetti (seguiriyas), sorpresa (soleares), memento (caña y soleá de Triana), la cogida y la muerte (tientos), la sangre derramada (malagueña del Mellizo), no hubo príncipe en Sevilla (peteneras), ¡oh negro toro de pena! (martinete y debla), anda jaleo (el vito/bulerías), en el café de chinitas (peteneras antiguas) y llanto por Federico García Lorca (romance).

- Juan de Loxa titula en el prólogo del libro-disco: “Arrebola al vuelo y revuelo de la sabiduría del cante”; ¿cómo llega a él?

- No tengo propiamente memoria de cómo llegué al cante, dado que desde niño ya cantaba en las reuniones familiares, fiestas, bautizos, bodas, y en toda manifestación folclórica que tenía lugar en mi pueblo natal: Villanueva Mesía (Granada). Más tarde, lógicamente, tomé el cante como otra carrera que yo iba haciendo al tiempo que realizaba mis estudios eclesiásticos en la Orden Capuchina. Una vez abandonados los estudios eclesiásticos, me fui a Granada donde tuve la suerte de conocer a Eduardo González - que tenía una tienda de Antigüedades en Plaza del Realejo – quien me enseñó a cantar a compás, ya que él tocaba la guitarra y tenía, además, una buena colección de discos antiguos, así como a Manuel Palma “El Faquillas” que conocía muy bien los cantes auténticos, Angelillo – posiblemente, el mejor intérprete que he conocido – aparte de las enseñanzas y prácticas que yo recibía de Juanillo el Gitano, Pepe Albaicín, María la Canastera y, sobre todo, Manuel Celestino “Cobitos de Graná”. Hablo de los años 1957-58. Un poco más tarde conocí a Manuel Martín Liñán, el de las “Bodegas Granadinas”, que tocaba bastante bien la guitarra flamenca. Pronto comencé, con el asesoramiento de estos maestros citados, a cosechar algún premio en el concurso de cante, lo que activo en mi mucho más la pasión.

- ¿Del cante se puede vivir?

- Yo tuve la suerte de ganar muchos concursos, uno de los primeros fue en Córdoba, en el VI Concurso Nacional de Cante Jondo. Y así, poco a poco, fui haciéndome un sitio en este difícil y complejo mundo del arte flamenco. En sólo tres o cuatro años tuve la suerte de alzarme con importantes premios: Medalla de Oro de la Casa de Arte Flamenco “Antonio Mairena”, Premio Nacional Literario “Manuel de Falla 100 años”, Premio Nacional de Malagueñas (5 veces), Premio Nacional de Flamenco de Jerez, Premio Nacional de “Cantes de Levante”, Premio Nacional de Cante Grande Andaluz, Premio Nacional Tomás Pavón, Premio Nacional Juan Breva, Saeta de Oro de Sevilla… Aún así, mi actividad artística la complementaba ejerciendo la docencia como profesor de griego, latín, filosofía y literatura.

- También sus libros están verdaderamente anclados en la sabiduría del flamenco. Títulos tan significativos como: “la presencia de la mujer en el flamenco”, “forjadores del arte flamenco”, “la saeta, cante hecho oración”, “antología de la poesía flamenca”…; se han convertido en clásicos entre los estudiosos de este arte. ¿Qué le ha llevado a ser escritor flamencólogo?

- Por insinuaciones de Antonio Mairena, Manuel Cano, Francisco Vallecillo, Fosforito…, me entregué al estudio histórico, literario y musical del cante. Esto terminó con la defensa, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, de mi Tesis Doctoral: “el cante flamenco, vehiculo de comunicación humana y expresión artística”. Fue la primera tesis sobre el flamenco, defendida teórica y prácticamente, que se ha dado en una universidad. En la guitarra estuve acompañado por Manuel Cano Tamayo, primer catedrático de guitarra flamenca.

- Después de tanta vida vivida flamencológicamente, ¿qué siente por el flamenco ahora?

- Es difícil y complejo describir el sentimiento de un arte que no es de los gitanos, ni de los payos. Quien defienda esto – y por desgracia los hay – ignora los aspectos históricos, sociales, literarios, folklóricos y musicales de la trayectoria de los diversos estilos que conforman el abigarrado árbol de los cantes flamencos. El flamenco es un sistema complejo de vivencias humanas, resultante de todas las culturas que han ido pasando por Andalucía, cuya cultura es milenaria y autóctona, tal como defendía José Ortega y Gasset (cfr. “Teoría de Andalucía” -Madrid, 1927). En una palabra diré que el flamenco para mí es una forma de vida, una filosofía y una ética que muy bien puede ayudarte en tu cotidiano quehacer y encontrar, dentro de lo que cabe, la felicidad.

- ¿Cómo ve el flamenco en la actualidad, Alfredo Arrebola?

- Todos los artistas flamencos deben sentirse orgullosos de que en la actualidad se haya reconocido al flamenco como “parte del acervo cultural” del pueblo andaluz, que haya sido reconocido en la Universidad española, que sea un medio o instrumento para hacer una “profesión digna”, en la misma categoría que otra cualquiera. Se nota – a partir del Concurso de Granada – cómo los poetas, intelectuales, políticos y, en general, la sociedad toda ella, aceptan esta forma de vida: artística y cultural.

 
 

Fuente: Texto enviado por Víctor Corcoba Herrero: corcoba@telefónica.net; 2 de abril de 2010.