Amparado del mundo
que a veces no entiendo
arrimo sueños
abiertos como ventanas
al confuso designio de mortales
Para
vivir tu esfera
no faltan aves
colgando notas
en árboles del parque
ni lunada noche
que rompa
su pijama blanca
para cubrir mis rincones
Probablemente
olvide
cómo respirar
o cómo
llegar
a la clara risa
que alimenta la sangre
Pero
tú
sin historia doliente
-huésped de mis huesos-
no has querido descifrar
en el cálido verano
que amoroso
y con ojos arrancados
puedo juntar
palabras prendidas
para proclamarte
en cada esquina
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