Haz clic
   
Portada
 

En la sombre de la Ceiba
me figuro cuando pasas
El árbol, padre mío
me empuja con sus ramas

A encontrarte me esfuerza
timidamente me atrevo
Busco entre los brazos del sol
ciegamente tu reflejo

Las nubes celestinas
se aglutinan al momento
para cobijar en parasol
mi oportunidad e intento

Te miro y vivo
Antes, todos eran sombras

Las nubes descansan
El sol penetra mis poros
de nuevo, no veo,
más, tengo tu mano.

Me bastó preciso
sólo un instante,
para conocerte

y de ti, enamorarme.

 
Fuente: Texto enviado por Francisco Ucán-Marín. Abril de 2008.