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CATORZE
para
Santiago
per
què ens
fan somiar
els nostres vicis i l’edat?
és deliciós ser infant
encara que no tothom vetlla
per les paraules suaus
dels més savis amics
d’un jo que sóc jo;
he fet tantes nits de poeta!
al matí és esplèndid,
veig a la gent més lleial, més desperta,
en canvi jo
em trobo cansat i feliç,
mentre els llavis i els ventres
seran, ben segur, massa durs
per a tothom.
CATORCE
por
qué nos hacen soñar
nuestros vicios y la edad?
es delicioso ser niño
aunque no todos velen
por las palabras suaves
de los más sabios amigos
de un yo que soy yo;
he hecho tantas noches de poeta!
cuando amanece es espléndido,
veo a la gente más leal, más despierta,
y yo
me siento cansado y feliz,
mientras los labios y los vientres
serán, ciertamente, demasiado duros
para todos.
CINQUANTA-TRES
para
Briceida
en
el poble gran de Maní
-terres maies de Yucatan-
diuen que tot ha passat;
biix a k’aba?
li vaig demanar
tot baixant al dzonot
a aquella nena maia;
Mercedes in k’aba,
em contesta;
quants anys per aquella resposta,
quants anys des d’aquella resposta,
el temps immens
només és espai.
CINCUENTA Y TRES
en
el gran pueblo de Maní
-tierras mayas de Yucatán-
dicen que todo pasó;
biix a k’aba?
le pregunté
bajando al cenote
a aquella niña maya;
Mercedes in k’aba,
me contesto;
cuantos años para aquella respuesta,
cuantos años desde aquella respuesta,
el tiempo inmenso
sólo es espacio.
TRENTA-VUIT
para
Waldemar
hivern, on ets?
on és el glaç de les matinades?
sé on és l’hivern
sé on és el glaç
però la llum m’atrau
i en Kukulcan em crida
cantant la cançó de la sang;
la pell s’enfosqueix
com els capvespres del poble fosc;
aprendre a caminar
parlant dels vells hiverns
i d’ella que té el front moll
i les galtes vermelles,
callar com els maies
d’aquesta selva plana
quan parlen en silenci i molt baix;
les refineries de petroli
anuncien amb foc
el naixement d’un déu volàtil;
poble meu,
prepara’t per ser penetrat
molt endins
d’aquí a poc temps.
TREINTA Y OCHO
invierno ¿dónde estás?
¿donde está el hielo de las madrugadas?
sé donde está el invierno,
sé donde está el hielo
pero me atrae la luz
y Kukulcán me llama
cantando la canción de la sangre:
la piel se oscurece
como los atardeceres del pueblo oscuro;
aprender a caminar
hablando de los viejos inviernos
y de ella que tiene la frente mojada
y las mejillas rojas,
callar como los mayas
de esta selva llana
que hablan en silencio y bajito;
las
refinerias de petróleo
anuncian con fuego
el nacimiento de un dios volátil;
pueblo mio,
preparate para ser penetrado
muy adentro
de aquí a poco tiempo.
*Estos Tres poemes (1977,
1986 y 1981) forman parte de la antología A prop de la barana (Catalunya,
2000). Francesc Ligorred es lingüista por
la ENAH (México, DF) y ha hecho investigaciones de etnoliteratura
en el Mayab en los períodos 1979-1985 y 1993-1999. Ha
publicado los libros Consideraciones sobre la literatura
oral de los mayas modernos (1990), Paraules de les llengües
d’Amèrica (1991), Lenguas indígenas
de México y Centroamérica (1992), Abya-Yala.
Antologia de literatures americanes (1993), U Mayathanoob
ti Dzib / Las voces de la escritura (1997), Presencia
catalana en la península de Yucatán (1998)
y Mayas y Coloniales (2001). En la actualidad está recuperándose
de una grave enfermedad (2006-2007) y preparando el estudio Los
Mayas tienen la Palabra. |