ESCALAS
invisibles
hechas con maestría y paciencia.
Voy hacia ti,
extraño coliseo
donde habrá un vencedor: la muerte.
Suspendido en las alturas del insomnio
el miedo me detiene.
En Itaca
Penélope
teje,
no la tela del día,
el lienzo de la noche,
el tálamo pospuesto.
De tus labios
nace esta hechura prodigiosa
que el corazón compulso ama,
¡oh, Aracné!
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