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Mario Aranda González / Sergio Hernández Puga*

 
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Creo que una de las cosas maravillosas que tenemos es el don de la palabra, y cuando ésta se expresa en forma escrita y se traduce en libros, por pequeños que sean, hemos plantado en ellos algunas ideas que fructificarán. Te felicito sinceramente por la valiosa obra que vienes realizando. Dr. Román Piña Chan. Octubre 4 de 1990.

Creo que este epígrafe sintetiza todo lo que pudiéramos decir de Mario Aranda González, tal vez, el historiador más importante de nuestro Estado, y lo digo sin el afán de herir susceptibilidades. Si consideramos el conjunto de su obra que asciende a 25 libros editados, según un informe del propio autor, podemos apreciar la prolífica vitalidad de su pluma para dejar testimonio de la historia educativa, principalmente.

Siempre analítico y crítico como todo escritor, expresa con vehemencia su actitud frente a las circunstancias o intromisiones políticas en la vida cultural, al respecto señala sobre las efemérides y los personajes que se conmemoran por su trascendencia histórica que "sobre estos actores nucleares se derraman muchas palabras bellas. Las merecen la mayoría de los homenajeados. Lo paradójico resulta que sus jilguerillos remontan el cielo sin macularse y su pantano es ponderar la virtud, el honor, el patriotismo, la inteligencia y ellos representan todo lo contrario, su antítesis. Pero continuarán orando: Dios concédeme más poder y riquezas para comprar los dones que me negaste".

Y concluye "Campeche necesita de hombres y epopeyas. El basurero de la historia recibe sin piedad a los fariseos encumbrados por la fangosa ola política".

Sabedor del medio político no les ajeno la vida del funcionario público y las redes que se tejen en torno a esta actividad. En su natal Hopelchén se inicia como servidor público en 1970 siendo presidente municipal suplente, posteriormente Secretario del Ayuntamiento y en 1973 diputado por la 48 legislatura del Estado.

Sin embargo lo que más lo distingue es su trayectoria de educador y escritor en donde deja testimonio de sus ideas y la trascendencia de un trabajo por rescatar datos históricos de la vida campechana, que sirven de piedra angular para el desarrollo intelectual de las nuevas generaciones.

En su libro "Galería de maestros campechanos", rinde un merecido reconocimiento a destacados educadores que han sembrado valores y conocimientos en la conciencia de las generaciones que hoy presentan el fruto de esa dedicación y esfuerzo.

Aunque con una crisis de valores actuales, pero en una minoría de esas generaciones de jóvenes que pasaron por las manos de esos maestros, quedaron los fundamentos de la integridad y de la fortaleza del espíritu que no son socavados por nadie y que hoy dan testimonio de esas enseñanzas en el lugar que les corresponde ocupar.

De esta vocación magisterial y del trabajo docente cotidiano, Mario Aranda señala y delinea la realidad de quienes formamos parte de esta noble profesión. Con firmeza y sin sublimidades oficialistas expresa su verdad y la verdad del magisterio campechano con todo y su Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio del Estado, Secud y demás instituciones al servicio de la educación.

Dice en la introducción de "Galería de maestros Campechanos": "Abrigamos la esperanza de que la ejemplaridad de las acciones de los guías de ayer, nos obliguen a amar aún más esta noble profesión; porque no nos apartemos de la claudicación de ideales; porque nos alejemos del manipuleo político y ruin que nos asfixia; porque la sociedad no vea ya más estigmas".

"Porque ya no arriben al gremio más especímenes con monstruosas lacras y deformaciones abominables que contribuyen a hacer aún más infecto el ambiente de esta miserable sociedad de consumo, de prevaricación y de falsos valores; porque alcemos la voz con energía para expulsar a los fariseos del templo de la dignidad. Benditos todos los buenos maestros a quienes siempre recordaremos con gratitud y veneración".

Siempre fecundo y recorriendo todos los municipios campechanos dejó su huella en Hecelchakán con el libro "Juan Pacheco Torres, maestro de maestros", quien fundara la Normal Rural "Justo Sierra Méndez", que hoy se yergue plenamente orgullosa y provincial como el alma madre del Camino Real.

En esta obra, que editó el ex presidente municipal y hoy Oficial mayor del Tribunal Superior de Justicia, Jorge Antonio Ortegón Ruiz y quien también escribió el prólogo, que dice: "Reconocemos el valor humano después de la muerte y los hombres ilustres surgen después de su muerte. Después del último llamado que le hizo el divino creador al ameritado maestro de maestros, don Juan Pacheco Torres, reconocemos su actuación en el gran escenario de la vida, principalmente en el terreno educativo".

Y continúa "Generaciones tras generaciones, cuando él estaba en esta ciudad, venían a saludarlo. Maestros que se formaron en la escuela Normal, departían y recordaban con cariño los años que vivieron con él. Los niños, los adolescentes, los jóvenes y los adultos, respetamos a las personas por su avanzada edfad; pero al maestro Pacheco Torres se le respetaba como al patriarca de un pueblo; como al guía de generaciones; como al personaje cuya imagen y personalidad se agigantan e inmortalizan al paso del tiempo".

No es necesario decir mucho para conocer el pensamiento de un escritor cuando lo poco es suficiente para entenderlo y saber de su riqueza y profundidades. Algunas obras de Mario son "Ensayos Biográficos Campechanos: Don Manuel A. Lanz", "Un Caballero de la Cultura: Guillermo González Galera", "Un Campechano Universal: Don Juan de la Cabada", "Historia y Geografía de Campeche. Libro de Texto Gratuito del Tercero de Primaria", y muchos más.

En su "Monografía municipal de Tenabo, recopila algunas letras de canciones de un destacado compositor Tenabeño, Francisco Palma May, quien recientemente presentara su disco. En la canción "De sol a sol", Palma May dice "No, no todo es alegría, mas tampoco todo es dolor, lucha de frente al nuevo día; verás las cosas más limpias, los rostros de otro color. Por eso canta guitarra mía, olvida hambres y guerras frías, aborto y drogadicción. Por eso avanza en contra del viento, que en los buenos y malos tiempos la vida sigue adelante y si tropiezas y caes levántate... de sol a sol".

Mario Aranda nace en Hopelchén el 10 de septiembre de 1943 y contrae matrimonio en 1973 con la maestra Irma Noemí González Barbosa, que es su compañera de luz y sombra con la que comparte la coautoría de sus libros. Los padres de Mario fueron Heberto Aranda Alonzo e Isela González Vargas. Los hijos de este historiador relevante para la cultura campechana son Irma Isela, Lester Lenin y Mario Milton.

Como puede verse, Mario Aranda es la cascada de nombres, datos, fechas y acontecimientos que hacen un océano de sabias virtudes en donde quien quiera puede echar sus redes con la seguridad de que como Pedro, el seguidor de la luz del mundo, sacará peces de intelectual amor hacia Campeche y sus municipios.

Sábado 23 de junio de 2001.

 
*Sergio Hernández Puga es Cronista de Hecelchakán / Fuente: Periodismo desde la Sabana. Sergio Hernández Puga. Edición del Ayuntamiento de Hecelchakán, Campeche, 2002. 134 p.