Aquí
estoy,
de pie, sobre la tierra.
Soy como las cosas de que hablo,
como la lluvia, un árbol o una estrella.
Dentro
de mí,
me estoy mirando, sólo.
Todas las cosas están en la distancia,
lejanas con sus nombres.
Y
tú también, hermano,
tu nombre no es mi nombre
y estás lejos
entre las ruedas íntimas,
entre tu soledad,
que no es la mía...
En
mi unidad, el vértigo es el dueño.
¿Ha
preguntado un árbol por mi cauda?
¿Qué estrella azul rompió las cintas de la noche
llamándome mazorca?
Pero
aquí estoy,
con el amor tendido en todos los
caminos
para todas las cosas.
Esperando.
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