C u e n t o

La gata negra / Diego Santiago Rubalcaba Canul (recop.)

 
 

Cuenta mi abuelo que en los tiempos antiguos, en los lugares en donde se predicaban ritos diabólicos, magia negra e invocaciones al mal, la gente era muy supersticiosa y creyente, razón por la que una infinidad de casos que se dieron fueron considerados como hechos sobrenaturales.

Uno de ellos es el que se relata a continuación:

En un lugar de Calkiní sucedió un hecho extraordinario entre una familia y sus vecinos. El protagonista de la familia se llemaba José y el de los vecinos, Juana.

Esta historia, de acuerdo a como nos lo contaron nuestros ancestros, va más o menos así:

Juana estaba profundamente enamorada de José, su vecino, pero éste no lo estaba de ella, por más que ella insistía e insistía. El desprecio de José hacia su amor no hizo más que encapricharla, por lo que se propuso, costara lo que costara, conquistar o hacer que José se enamorara de ella, aunque fuera a la fuerza.

Debido a que en esa época se practicaba la magia negra e incluso se vendían libros para llevarla a cabo, Juana se las ingenió para conseguir uno de estos libros para satisfacer su obsesión por aquel amor.

Juana aprendió los trucos malignos y se encargó de ejecutarlos. La brujería que había concebido para poder hacer que José accediera a su requerimientos consistía en lo siguiente: Ella tomaría la forma de una gata. Una vez bajo esa metamorfosis se dirigiría a la casa de José y entraría por el techo de la casa. Pues bien, así lo hizo, una vez que adquiría la apariencia del felino, se tiraba sobre José y no le daba tiempo para que éste reaccionara ya que caía en un trance maligno en donde era poseído por el mal, y bajo ese estado de letargo obedecía a todo lo que la bestia o animal quería. Una vez que José entraba en ese trance, la gata se transformaba nuevamente en Juana dando tres vueltas, y de esa manera podía hacer que la satisfaciera en su instinto de mujer.

Esta situación se repitió muchísimas veces y ya estaba acabando con la voluntad de José, ya que Juana, aprovechando que José era prácticamente un juguete en sus manos, lo manipulaba para que aceptara su amor.

La bruja continuó con esas prácticas, pero la familia de José se dio cuenta, ya que éste, con el transcurrir de los días, presentaba una gran debilidad física y mental. Su piel había adquirido un tono de color diferente. Entonces, la familia decidió hacer algo al respecto porque si esto continuaba, José podía morir. Se preguntaban cuál sería la causa del que estaba acabando con la salud de su hijo.

Decido a llegar a conocer el misterio sobre el estado de su hijo, el señor se pasó en vela la noche para descubrir quién lo atacaba y lo dejaba en ese letargo. Para lograr su propósito, se escondió fuera de la casa armado con una escopeta y esperó, hasta que pasado media noche, a las 12:30 A.M., vio a una gata negra que saltó de la barda de los vecinos, se subió al techo de su casa y entró por un agujero.

Al ver esto, el señor se acercó a la ventana y vio cómo el animal llevaba a cabo su ataque. Cuando se dio cuenta que José cayó en el trance, sin pensarlo le disparó al animal. Al impacto, éste pegó un grito pero no de animal sino de una mujer diabólica que al instante desapareció en el aire.

Al día siguiente, el padre de José fue a hablar con los vecinos para informarles lo acontecido con su gata, y por qué la había matado. Al tocar la puerta, salió la madre de Juana y al cuestionarle el padre de José sobre la gata, la señora contestó que ellos no tenía ningún animal casero. Cuando la madre fue a preguntar al cuarto de su hija si ella tenía algún animal, al abrir la puerta grande fue su sorpresa al ver a Juana tirada en el piso con dos heridas de bala, bañada en sangre y con el libro de magia negra en el suelo.

 
 

Fuente: Relatos y leyendas de mi pueblo. Comp. Silvia Huchín, Sergio Mijangos y Carlos Ucán. Plantel 13 del Colegio de Bachilleres de Campeche. Calkiní, Campeche, 2004. 134 p.