Cuenta
mi abuelo que en los tiempos antiguos, en los lugares en
donde se predicaban ritos diabólicos, magia negra
e invocaciones al mal, la gente era muy supersticiosa y
creyente, razón por la que una infinidad de casos
que se dieron fueron considerados como hechos sobrenaturales.
Uno
de ellos es el que se relata a continuación:
En
un lugar de Calkiní sucedió un hecho extraordinario
entre una familia y sus vecinos. El protagonista de la familia
se llemaba José y el de los vecinos, Juana.
Esta
historia, de acuerdo a como nos lo contaron nuestros ancestros,
va más o menos así:
Juana
estaba profundamente enamorada de José, su vecino,
pero éste no lo estaba de ella, por más que
ella insistía e insistía. El desprecio de
José hacia su amor no hizo más que encapricharla,
por lo que se propuso, costara lo que costara, conquistar
o hacer que José se enamorara de ella, aunque fuera
a la fuerza.
Debido
a que en esa época se practicaba la magia negra e
incluso se vendían libros para llevarla a cabo, Juana
se las ingenió para conseguir uno de estos libros
para satisfacer su obsesión por aquel amor.
Juana
aprendió los trucos malignos y se encargó
de ejecutarlos. La brujería que había concebido
para poder hacer que José accediera a su requerimientos
consistía en lo siguiente: Ella tomaría la
forma de una gata. Una vez bajo esa metamorfosis se dirigiría
a la casa de José y entraría por el techo
de la casa. Pues bien, así lo hizo, una vez que adquiría
la apariencia del felino, se tiraba sobre José y
no le daba tiempo para que éste reaccionara ya que
caía en un trance maligno en donde era poseído
por el mal, y bajo ese estado de letargo obedecía
a todo lo que la bestia o animal quería. Una vez
que José entraba en ese trance, la gata se transformaba
nuevamente en Juana dando tres vueltas, y de esa manera
podía hacer que la satisfaciera en su instinto de
mujer.
Esta
situación se repitió muchísimas veces
y ya estaba acabando con la voluntad de José, ya
que Juana, aprovechando que José era prácticamente
un juguete en sus manos, lo manipulaba para que aceptara
su amor.
La
bruja continuó con esas prácticas, pero la
familia de José se dio cuenta, ya que éste,
con el transcurrir de los días, presentaba una gran
debilidad física y mental. Su piel había adquirido
un tono de color diferente. Entonces, la familia decidió
hacer algo al respecto porque si esto continuaba, José
podía morir. Se preguntaban cuál sería
la causa del que estaba acabando con la salud de su hijo.
Decido
a llegar a conocer el misterio sobre el estado de su hijo,
el señor se pasó en vela la noche para descubrir
quién lo atacaba y lo dejaba en ese letargo. Para
lograr su propósito, se escondió fuera de
la casa armado con una escopeta y esperó, hasta que
pasado media noche, a las 12:30 A.M., vio a una gata negra
que saltó de la barda de los vecinos, se subió
al techo de su casa y entró por un agujero.
Al
ver esto, el señor se acercó a la ventana
y vio cómo el animal llevaba a cabo su ataque. Cuando
se dio cuenta que José cayó en el trance,
sin pensarlo le disparó al animal. Al impacto, éste
pegó un grito pero no de animal sino de una mujer
diabólica que al instante desapareció en el
aire.
Al
día siguiente, el padre de José fue a hablar
con los vecinos para informarles lo acontecido con su gata,
y por qué la había matado. Al tocar la puerta,
salió la madre de Juana y al cuestionarle el padre
de José sobre la gata, la señora contestó
que ellos no tenía ningún animal casero. Cuando
la madre fue a preguntar al cuarto de su hija si ella tenía
algún animal, al abrir la puerta grande fue su sorpresa
al ver a Juana tirada en el piso con dos heridas de bala,
bañada en sangre y con el libro de magia negra en
el suelo.
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