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"Ni ciencia ni religión, simplemente, mi opinión", de Ernesto Yam Keb / Santiago Canto Sosa

 
 

La cita fue en el claustro de la Casa de Cultura de Hecelchakán, el 22 de abril, a las seis y media de la tarde; en el ex convento franciscano, donde también funcionó la Normal Rural "Justo Sierra Méndez".

En esa ciudad del vecino municipio, más de un centenar de personas acudieron a escuchar a Ernesto, y a quienes opinaron sobre un libro de polémica transcendencia. Raúl Espadas Sosa, Gedeón May Xool y Juan Carlos Cajún, tuvieron en sus lenguajes distintos la presentación del volumen. En ese festival literario, fueron acompañados por un funcionario del Ayuntamiento.

Luego de que el maestro de ceremonia leyera pensamientos relacionados con el tema, Raúl expresó párrafos extensos. Fue hasta el final de las cuartillas, cuando mencionó el desempeño del biólogo Yam en la obra que -como señala el prólogo- "gira en derredor a la idea, que la ciencia no riñe con la Palabra de Dios; ni Dios es como se le ha descrito".

Segundo en intervenir, Gedeón apuntó (resumen de dos hojas): "La ciencia lejos de desacreditar a Dios es un aliado que tiene cierta explicación en cuanto a la conformación del Creador y en consecuencia de la naturaleza. Con insistencia el autor escribe 'la ciencia no está reñida con Dios'. (...) El hombre se ha ocupado del progreso científico y ha obtenido grandes resultados, clonando, viajando al espacio, pero el hombre no se ha ocupado del hombre. Le interesa lo que está en el exterior y poco le preocupa lo que está en su interior".

Juan Carlos, solemne, comentó sobre el libro que "es una obra que pone de manifiesto un valor y ese valor es el respeto a lo que uno pueda pensar o proponer, sin estar obligados a actuar en cierto modo, o porque así debe hacerse, movidos por un poema, y dar un asentimiento poco sólido". Más adelante, se inquieta: "Para muchos, quizás les parezca raro que un biólogo escriba sobre aspectos religiosos, o que un político, filósofo, matemático, físico, haga lo mismo, quizá esperamos que sea menester de los consagrados a alguna religión".

Y Ernesto, fue breve en sus propias percepciones acerca de la entrega de 108 páginas, en apartados como "Los caminos de los hombres", "El camino trazado por Dios", "El tercer cielo", "Jesús" y "Compartiendo una experiencia".

Al término de la velada, a la que asistieron -entre otros aficionados a la escritura- Sergio Hernández Puga, Luis Felipe Euán Salazar y Victoriano Yam May, el autor de "Ni ciencia, ni religión, simplemente, mi opinión" firmó ejemplares que la concurrencia obtuvo, y que ampliarán el acervo bibliográfico del Camino Real, esperanzando el trabajo de quienes se aferran a la transmisión de ideas y costumbres.

 
 
 

Fuente: Texto inédito, escrito en julio de 2005. / Fotos: Santiago Canto Sosa