C u e n t o

El fotógrafo / Mario Aranda González

 
 

El Profesor Mario González, nada especial en su físico, pero sí talentoso, trabajador y con gran aceptación entre sus alumnos. Casado, padre de tres niños; era lo que se llama un buen hombre, pero no era en verdad extraordinario.

Prestaba servicio docente en la Normal "Rodolfo Menéndez de la Peña", (destacado preceptor peninsular, de sangre cubana).

Cuando todos se referían a él, invariablemente le decían El Fotógrafo; inclusive sus alumnos. Claro, él únicamente aceptaba el mote a sus más íntimos amigos.

Cuando las hermosas y juveniles maestras, Delfina Tolosa, Socorro Centurión, Beatriz Castillo e Isabel Urbano, cursaban el último grado de la Licenciatura en Educación en la Universidad de Yucatán, fueron enviadas a dicha Normal, para realizar el obligatorio servicio social. Les fue asignado como asesor González.

Pronto se enteraron del sobrenombre, aunque no del origen del mismo.

En cierta ocasión que platicaban trivialidades con el maestro, una de ellas le preguntó a bocajarro:

-Maestro, ¿por qué le dicen fotógrafo?

El hombre, tragó saliva, enmudeció, se puso rojo como un tomate y sin despedirse, se retiró del aula.

La Directora, Profra. Nidia Esther Rosado, se encargó de descorrer el velo:

-Porque fue descubierto dando un beso a una alumna descocada. Aunque no había nadie más en la dirección, les dijo casi como un bisbiseo y con los ojillos maliciosos:

-Tenía la cabeza metida bajo unas faldas, como los fotógrafos de feria.

 
 

Fuente: Cuentos, relatos e imaginerías del sureste mexicano. Mario Aranda González. Ediciones del Ayuntamiento de Hopelchén, Campeche. Maldonado Editores. Mérida, Yuc., 1990. 114 p.