| Los
manglares son bosques que se encuentran en los límites
del continente y las aguas oceánicas, en ellos
habitan una gran variedad de flora y fauna silvestre.
Están ampliamente distribuidos en los litorales
de las regiones cálidas de nuestra república
y se localizan en las bahías, lagunas costeras,
esteros y en la desembocadura de los ríos.
Los
manglares son fundamentales para las actividades productivas,
que aseguran la sustentabilidad de la pesca regional
y constituyen zonas de desove y crianza de especies
de importancia comercial.
Son
muy importantes en el control de la erosión costera,
ayudan a estabilizar la línea de costa y contribuyen
a la formación del suelo por la acumulación
de los sedimentos que quedan atrapados en sus raíces;
tienen además un papel muy importante en la protección
y seguridad de las costas ante el impacto de los huracanes
y tsunamis.
La
distribución, composición y fisonomía
de las comunidades de manglar están influidas
por los cambios en la latitud, temperatura, las precipitaciones
pluviales, la salinidad y el relieve marino.
Las
fuentes de deterioro son muy variadas y dependen de
cada región, estado o municipio. Entre las más
señaladas está la construcción
de infraestructura turística, sustitución
de campos de cultivo y potreros, camaronicultura, asentamientos
humanos y actividad petrolera.
De
acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología,
del año de 1976 al 2000, se han perdido un promedio
anual de 2.5% de los manglares del país, al pasar
de poco más de un millón de hectáreas
a 880,000 y según sus proyecciones de continuar
esta tendencia en el año 2025, sólo habrán
400,000 has.; aproximadamente el 60% en el Golfo de
México y el restante en la costa del Pacífico.
La
Comisión Nacional para el Conocimiento y uso
de la Biodiversidad (CONABIO) determinó que en
la Península de Yucatán se encuentran
actualmente un poco más de la mitad de los manglares
del país, correspondiendo al estado de Campeche
el 30%, y al municipio de Calkiní, algo así
como la cuarta parte de éste, ya que comparte
una amplia franja con la Reserva de la Biosfera Ria
Celestún y con la de los Petenes. A pesar de
estar en zonas ambientales protegidas por la ley, grandes
extensiones de mangle han sido sacrificadas para dar
paso a diversas actividades económicas como el
turismo, la ganadería y la agricultura.
La
ley que protege a este valioso recurso natural, aprobada
por el Congreso de la Unión hace algunos años,
no ha sido bien vista por algunos gobiernos estatales
y los grandes intereses orientados a la hotelería,
para ello, los legisladores del vecino estado de Quintana
Roo, han impulsado acciones (sin éxito hasta
ahora), para modificarla. Por lo que toca a nuestra
entidad, la visión de las autoridades, afortunadamente
ha sido diferente.
¡Debemos
todos unir esfuerzos para defender nuestro patrimonio
natural, por el bien de las generaciones futuras del
municipio y de la región! |