Octubre es un mes significativo para nuestro Calkiní, inicia desde el primer día con el cambio de la administración municipal y termina un gobierno que dejó mucho que desear, según la misma ciudadanía que lo califica muy por abajo de lo que se esperaba, ya que no hay obras que puedan contrarrestar tales afirmaciones.
Comienza a la vez con un nuevo gobierno que los habitantes de la geografía municipal decidieron escoger en las pasadas elecciones del 1 de julio del año en curso, un gobierno en el que están puestas muchas expectativas de desarrollo y progreso.
Octubre también genera alegría, diversión y fe, es el mes de las festividades religiosas: los gremios, una tradición que enriquece la cultura de un pueblo; durante todo el mes las noches son de fiesta en los barrios, la plaza principal se convierte en un laberinto de olores y aromas, de colores y ruidos, de bullicios de la gente que sale a gustar de la pirotecnia que ilumina el cielo y de la emoción que causa ver “el torito”; un ambiente donde se respira la pólvora de la emoción.
Sin duda, no hay mejor recreación del pueblo de Calkiní en estos días; además, octubre termina con un día tan especial dentro de las tradiciones de nuestra cultura, pues empata con el mes siguiente, noviembre, para darle continuidad a las festividades que nos enorgullecen, los días dedicados a los fieles difuntos: “El Janal pixan”.
En nuestra región estas celebraciones son el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, festividades tradicionales que nos dan identidad cultural.