El corazón de Ah' Canul - 39
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La actualización del magisterio campechano
Estela Hernández Sandoval
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Hoy más que nunca la profesión de la docencia enfrenta una diversidad de retos y demandas, sociales, profesionales y laborales.

Los Profesores, la mayoría de los que persisten en la trinchera, se reconocen como profesionales que tienen que mejorar para apoyar a sus alumnos en sus aprendizajes, pero se saben producto de un sistema educativo deficiente y anquilosado y aunque si bien es cierto que con anterioridad se tuvieron acceso a cursos, y que algunos aprovecharon, mayormente sirvieron para el otorgamiento de puntos para ingresar o para promoverse en Carrera Magisterial por el sólo hecho de asistir a ellos y sin que éstos tuvieran gran impacto en los aprendizajes de los alumnos.

Hoy el magisterio más consciente de su labor y su compromiso, espera que ahora sí se le ofrezca la oportunidad del tipo de capacitación y/o actualización requerida por la sociedad del conocimiento, las tecnologías de la información y de la comunicación. Estas acciones las esperan tanto docentes como directivos y supervisores.

Pese a movimientos y manifestaciones de inconformidad por la Reforma Educativa, se reconoce y acepta la necesidad ingente de elevar la calidad de la educación. Se nos ha dicho a los profesores que para elevarla se medirá la calidad del desempeño de la función docente, así está normado por la Ley General del Servicio Profesional Docente y también, que para tal efecto, las autoridades educativas locales deben “Ofrecer programas y cursos gratuitos idóneos, pertinentes y congruentes con los niveles de desempeño que se desea alcanzar, para la formación continua, actualización del conocimiento y desarrollo profesional del Personal Docente y del Personal con funciones de Dirección o de Supervisión que se encuentren en servicio” (Artículo 8, Fracción VIII).

El INEE emitió dos documentos: “Perfiles, Parámetros e Indicadores para Docentes y Técnicos Docentes” y “Posibles tareas e instrumentos para la evaluación del desempeño docente”, a mi juicio ambos podrían tomarse como rectores para comenzar a brindar capacitación y actualización a los docentes en servicio, sobre todo si esta acción se encuentra estipulada legalmente.

El Artículo 58 de la Ley General del Servicio Profesional Docente refiriéndose a lo que le corresponde a las autoridades educativas locales dice… “Así mismo, asegurarán una difusión suficiente de dichos perfiles, parámetros e indicadores para que el Personal Docente y el Personal con Funciones de Dirección y de Supervisión los conozcan a fondo, comprendan su propósito y sentido y los consideren como un referente imprescindible para su trabajo”.

A pesar de que se dijo en su momento que la Ley de Educación del Estado de Campeche, se había aparejado a las características y exigencias de la Ley General del Servicio Profesional Docente al revisar la ley estatal observamos que resulta muy vaga en cuanto a la acción de capacitar y/o actualizar a los docentes, directores y supervisores de las escuelas −en este caso nos estamos refiriendo concretamente a los de educación básica−.

En el Artículo 15 del Capítulo V Del Sistema Educativo Estatal reconoce que “El docente es el promotor y agente directo del proceso educativo (…) debe asegurársele y proporcionársele los medios que le permitan realizar eficientemente su labor contribuyendo a su constante mejoramiento y actualización”. En el Artículo 47 del mismo Capítulo vuelve a mencionarse lo de la actualización. Así, sin más.

¿Será este el motivo de la inacción en la actualización al magisterio campechano de educación básica? Porque hasta el momento no se ha programado o promovido nada al respecto.

Resulta preocupante que ninguna autoridad educativa nacional o estatal se haya dado a la tarea, aún, de que los docentes conozcan a fondo lo que se espera que deben cubrir para obtener el desempeño deseado, perfiles publicados por el INEE en su página.

Es más, el magisterio en general no tiene claridad ni certeza de las implicaciones de la Ley que es fundamental dentro del marco administrativo, por lo que en la práctica, aún son perceptibles las inexactitudes en la interpretación y aplicación de esta reforma educativa.

Al magisterio de educación básica hay que tratarlo como la pieza más importante del entramado educativo, por razones fácilmente detectables. Se requiere formar profesores académicamente sólidos e implementar un programa permanente de superación académica para los que ya están en servicio, para lograr la ansiada calidad en la educación.

Las demandas de la sociedad del conocimiento cuestionan la identidad del docente y sus prácticas áulicas actuales y conducen a nuevas formas de organización y gestión del conocimiento en la escuela y por ende a distintas prácticas didácticas y si no se forman docentes en este tenor, si no se les capacita, no se obtendrán resultados educativos diferentes a los actuales.

En resumen, se necesita congruencia con lo que se norma y legisla, con lo que se promete (legalmente) y lo que se hace en la realidad.

¿Por qué no se está actuando conforme a lo estipulado?

Se acaban los tiempos para hacerlo, pero NO PASA NADA.