Durante el movimiento armado de la
Revolución Mexicana participaron muchos generales,
cuyos actos les permitieron alcanzar un lugar en la
historia nacional.
De esos personajes, sólo uno
pasó por Calkiní. Se trata del general
Salvador Alvarado, quien en el año de 1915
había recibido el encargo de don Venustiano
Carranza de sofocar el movimiento antirrevolucionario
que se estaba gestando en el estado de Yucatán,
acaudillado por Abel Ortiz Argumedo.
En esta campaña hubo tres batallas
famosas la de Blanca Flor, la de Pocboc y la de Halachó.
Esta ultima el día 15 de marzo de 1915, por
lo que podemos inferir que por esos días pasó
por Calkiní, rumbo a la ciudad de Mérida,
Yucatán.
El Gral. Salvador Alvarado nació
en Culiacán, Sinaloa en 1879, murió
fusilado en el rancho de el Hormiguero, en 1924.
Su destacada actuación como
militar lo llevó a ocupar los más altos
puestos. Inconforme por la nominación de Manuel
Bonilla como candidato a la presidencia de la república,
tuvo que exiliarse en 1919. En dicho año publicó
LA RECONSTRUCCIÓN DE MÉXICO. Se afilió
después al Plan de Agua Prieta. Con Adolfo
de la Huerta fue nombrado Secretario de Hacienda.
Al asumir el poder Alvaro Obregón, Alvarado
se retiró del ejército. Secundó
después el movimiento Delahuertista y al fracasar
éste, volvió a salir del país.
A su regreso a México fue apresado y fusilado.
Fue gobernador del estado de Yucatán
de 1915 a 1918.
Su gestión se caracterizó
por impulsar obras de beneficio social.
Además de ser un destacado
militar fue un reconocido intelectual conocedor de
la realidad de su tiempo.
He aquí algunos de sus razonamientos:
• Porque es justo que no volvamos
a ser víctimas de las actividades del "Industrial
de la Guerra", de las camarillas de los "fabricantes
de municiones" y del nefasto principio "The
flag Follows The Investor"; hasta lograr que
las consecuencias de la guerra sean compartidas por
quienes la promueven.
• Porque es necesario desvanecer
la errónea creencia, de algunos revolucionarios,
que juzgan que la Revolución ha llenado todos
sus fines, sólo porque ellos han sustituido
a los "científicos" en el poder;
es decir, porque hoy gozan de bienestar económico
y de alta posición política.
• La escuela del saber debe
ser sustituida por la escuela de la acción.
Leer, escribir y contar, nada valen si no se usan.
"Enseñar a vivir mejor",
esto es lo que importa. Ya no más "alumnos
maquinas parlantes" de todos los conocimientos
humanos.