Pareciera
que en los últimos años, la humanidad se niega
a fortalecer la integridad de su especie, pues cada vez se
atenta contra la seguridad emocional y la identidad de la
persona; los padres, madres de familia o quienes tienen a
su cargo la educación de las nuevas generaciones, no
pueden ser ajenos a estas situaciones; lo recomendable es
reflexionar sobre los sucesos de nuestros alrededor para valorar
el daño que causa a los jóvenes cuando éstos
se dejan llevar por emociones equivocadas, la búsqueda
del placer más allá de los esquemas convencionales
y la périda del razonamiento.
Aunque
cada día, la situación se torna compleja, lo
conveniente es hacer un balance de los valores que se tienen
y los que faltan por adquirirse, las prácticas familiares
y el funcionamiento de la dinámica en el hogar, la
convivencia de todos los días, la figura de autoridad
en casa y en la escuela, la calidad de la comunicación
entre padres e hijos, maestros y alumnos, son algunos aspectos
que necesitan fortalecerse si se desea una formación
de corazones y cabezas en las nuevas generaciones.
Cada
día de la vida, concluye con enseñanzas, hombres
y mujeres de todas las edades observan, sienten y son testigos
de sucesos tristes y lamentables, no se trata de recordar
todo lo negativo, sino considerarlos, tener una explicación
de la calidad de vida que se tiene y lo que se prepara para
las nuevas generaciones; pues es preocupante lo que ocurre
día a día alrededor, la sensibilidad humana
se está deteriorando vertiginosamente por falta de
valores y principios que tienen que ver con el respeto a la
integridad de la vida; aunado a esto, la función de
la familia en la educación de los hijos está
siendo reemplazada por la influencia de patrones de comportamiento
"importados y virtuales", la frágil autoridad
de los padres, la incongruencia de palabras y hechos en los
adultos, modelos del tipo "big brother" con léxicos
que alteran el contenido y la forma del lenguaje en los jóvenes,
están promoviendo actitudes y comportamientos diferentes
en la juventud de hoy; junto con todo esto, la iniciación
temprana a la vida sexual en los adolescentes y jóvenes
está ocasionando embarazos no deseados, abortos, matrimonios
sin convicción, divorcios, incluso asesinatos de bebés
por parte de los propios padres, y más... ¿No
le parece caótica la situación?
Una
mirada a la vida cotidiana invita a reflexionar sobre cada
hecho, palabra o decisión; una familia sin hábitos
buenos y valores forma mujeres y hombres con una percepción
parcial de la vida, unos padres insensibles a las necesidades
de sus hijos, crean desconfianza e inseguridad; una juventud
violentada por modelos diferentes a su cultura, practica actitudes
que demuestran insensibilidades hacia la integridad de la
persona; una función educativa, sin responsabilidad
en los maestros, niega aprendizajes para enfrentarse a la
vida; hoy es tiempo de mirar alrededor para hacer frente,
con firmeza y compromiso el mañana.