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(23 de octubre de 2005)
 
Lecciones de vida // Teresita Durán Vela
 

Pareciera que en los últimos años, la humanidad se niega a fortalecer la integridad de su especie, pues cada vez se atenta contra la seguridad emocional y la identidad de la persona; los padres, madres de familia o quienes tienen a su cargo la educación de las nuevas generaciones, no pueden ser ajenos a estas situaciones; lo recomendable es reflexionar sobre los sucesos de nuestros alrededor para valorar el daño que causa a los jóvenes cuando éstos se dejan llevar por emociones equivocadas, la búsqueda del placer más allá de los esquemas convencionales y la périda del razonamiento.

Aunque cada día, la situación se torna compleja, lo conveniente es hacer un balance de los valores que se tienen y los que faltan por adquirirse, las prácticas familiares y el funcionamiento de la dinámica en el hogar, la convivencia de todos los días, la figura de autoridad en casa y en la escuela, la calidad de la comunicación entre padres e hijos, maestros y alumnos, son algunos aspectos que necesitan fortalecerse si se desea una formación de corazones y cabezas en las nuevas generaciones.

Cada día de la vida, concluye con enseñanzas, hombres y mujeres de todas las edades observan, sienten y son testigos de sucesos tristes y lamentables, no se trata de recordar todo lo negativo, sino considerarlos, tener una explicación de la calidad de vida que se tiene y lo que se prepara para las nuevas generaciones; pues es preocupante lo que ocurre día a día alrededor, la sensibilidad humana se está deteriorando vertiginosamente por falta de valores y principios que tienen que ver con el respeto a la integridad de la vida; aunado a esto, la función de la familia en la educación de los hijos está siendo reemplazada por la influencia de patrones de comportamiento "importados y virtuales", la frágil autoridad de los padres, la incongruencia de palabras y hechos en los adultos, modelos del tipo "big brother" con léxicos que alteran el contenido y la forma del lenguaje en los jóvenes, están promoviendo actitudes y comportamientos diferentes en la juventud de hoy; junto con todo esto, la iniciación temprana a la vida sexual en los adolescentes y jóvenes está ocasionando embarazos no deseados, abortos, matrimonios sin convicción, divorcios, incluso asesinatos de bebés por parte de los propios padres, y más... ¿No le parece caótica la situación?

Una mirada a la vida cotidiana invita a reflexionar sobre cada hecho, palabra o decisión; una familia sin hábitos buenos y valores forma mujeres y hombres con una percepción parcial de la vida, unos padres insensibles a las necesidades de sus hijos, crean desconfianza e inseguridad; una juventud violentada por modelos diferentes a su cultura, practica actitudes que demuestran insensibilidades hacia la integridad de la persona; una función educativa, sin responsabilidad en los maestros, niega aprendizajes para enfrentarse a la vida; hoy es tiempo de mirar alrededor para hacer frente, con firmeza y compromiso el mañana.

 
Fuente: Vida en familia. Teresita Durán de Villanueva. DIF Estatal. Campeche, Cam. Marzo de 2004.