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(6 de marzo de 2005)
 
Vida en familia // Teresita Durán Vela
 

La familia es el primer grupo social al que pertenece el ser humano, es el entorno que provee sentimientos, principios, valores y hábitos para ser, crecer y trascender como persona.

Históricamente, se ha considerado a la familia como la base de la sociedad, ahora más que antes, es necesario revalorar su existencia como institución social, promotora de los valores esenciales para la vida en sociedad; para que de generación en generación las personas se unan para garantizar el respeto al ser humano, su vida y existencia como valores fundamentales para edificar una cultura por el respeto y aprecio a la dignidad humana.

Cada familia construye su propia historia con las experiencias, aspiraciones y proyectos que en ella se definen para vivir y hacer de ese espacio llamado hogar el mejor lugar para expresar amor, respeto y comprensión. En familia, padres e hijos crecen como personas, comparten enseñanzas y experiencias, aprenden nuevos conocimientos, adquieren hábitos y valores, fortalecen su sensibilidad para expresar sus emociones, afectos y preferencias. En el seno de la familia, el ser humano tiene la posibilidad de adquirir valores para vivir en sociedad; descubrir la calidez de los sentimientos y encontrar la paz interior necesaria para edificar la personalidad de cada uno de sus miembros.

Ahora más que nunca, la familia necesita fortalecer sus valores, reafirmar su función educativa y trascender históricamente como la institución social, educadora y formadora de las nuevas generaciones.

La vida en familia es una oportunidad para ser y crecer, es el entorno social natural por excelencia, ayuda a descubrir que la esencia de la vida depende de la calidad del ambiente familiar que se comparte, de la sinceridad con que se expresan los sentimientos, de la creación de oportunidades para el diálogo y la comunicación.

La vida en familia debe valorarse como el mejor tesoro que el ser humano posee. Sentirse parte de una familia es una forma de reafirmar la identidad, sentirse aceptado y amado; en familia aprendemos a vivir, y a apreciar la belleza de la vida.

La vida en familia alimenta la existencia de cada ser humano, guía el descubrimiento del amor para renacer continuamente y encontrar la belleza interna en cada persona, porque una persona capaz de reconocer los puntos en los que brilla y compartir ese brillo con los demás, reafirma su belleza interna, su espíritu se engrandece con lo que recibe y su corazón con lo que da.

 
Fuente: Vida en familia. Teresita Durán de Villanueva. DIF Estatal. Campeche, Cam. Marzo de 2004.