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(30 de octubre de 2005)
 
Música en los corazones // Sergio Hernández Puga*
 

Epitafio para Gamaliel Velázquez

 

Te has liberado de las ataduras y de las rosas que sangraban tu corazón; te expandes ahora en la vida, en el viento, sobre las olas, en los rayos del sol que penetran la ventana. Retornas al origen de lo que somos: esencia del universo en cada detalle.

No te has ido, vuelas en las palomas, tiemblas en el rocío, murmuras en los sentimientos.

Y nadie mejor que tú para poner flores en las manos y a los pies de las muchachas: tu órgano melódico y tu guitarra trovan en los balcones de las que te amaron y también de las ingratas: no te mató la vida, te mató el amor.

Pero tu pincel y tus manos creadoras siguen pintando las flores de todos los valles y los labios de las mujeres.

Bien queda que sigas cantándoles con la voz de Palmerín: "Yo sé que nunca besaré tu boca, tu boca de púrpura encendida; yo sé que nunca llegaré a la loca y apasionada fuente de tu vida. Sé que inútilmente te venero, que inútilmente el corazón te evoca, pero a pesar de todo yo te quiero, pero a pesar de todo yo te adoro... aunque nunca besar pueda tu boca...".

Ingratas y querendonas, pero tu voz es para todas, porque tu guitarra, tu pincel y tu corazón se han ganado la inmortalidad de los sencillos, de los que saben amar sin esperar a cambio.

No te has ido, sigues como golondrina sobre el gozo; no estás descansando en paz, sigues trovando en los balcones con voz de viento, sigues el movimiento alegre de los columpios y en el corazón de tu familia y tus amigos.

Algún día iremos también a las estrellas a estrechar tu mano y no dirás quiero volver, simplemente dirás amo la libertad.

Sigue pintando el brillo de los ojos de las mujeres, y a las que sangraron tu corazón ponle muchas estrellas, porque son las que más duelen y las que más enseñan.

Sigue trovando sobre Hecelchakán con tu voz de bohemio atormentado, pero por lo mismo más puro y refinado el canto.

En fin, Gamaliel, nosotros presentimos la libertad, tú ya la vives.

Sigue vivo en las líneas de los paisajes y en la música de los corazones de quienes supieron amarte.

Viernes 25 de septiembre de 1998.

 

*Cronista del municipio de Hecelchakán.

 

Fuente: La literatura en el periodismo. Sergio Hernández Puga. Ayuntamiento de Hecelchakán, Campeche, 1999. 102 pp.