Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
(26 de junio de 2005)
 
Moderno centurión, el campesino // Sergio Hernández Puga*
 

Indios son los herederos de los padres antiguos, de los ancestros, de los primeros que fueron. Indios son los nuevos caminantes que van por las veredas, por los nuevos lugares fundados, por las milpas y los ejidos; por el espíritu de los que entienden su razón de ser, de los que sienten yviven la esencia del pensamiento de la raza cósmica.

Son modrnos Isaaques Asimov con alpargatas, astronautas con alma de Canek, Chilames Vasconcelos y Nerudas con espada de relámpagos decir.

Eso es lo que somos en la zona maya y en Hecelchakán. La fusión del presente con el pasado. El espíritu nuevo en el que el significado de ser indio no es sólo en su sentido antropológico, sino de conciencia. Todo aquél que sienta, ame y viva con sus raíces originales es el indio, no importando el color de su piel o su formación académica. El amor a nuestra tierra y a sus orígenes es lo que le da el sentido a nuestra realidad.

Personajes importantes comparten esta idea.

"Por mi raza hablará el espíritu", dice Vasconcelos en su lema a la Universidad Autónoma de México. Funda la Secretaría de Educación Pública, establece la principal política cultural conocida en nuestro país y promueve la pintura mural, la dignificación de las artes indígenas y populares, y las campañas de alfabetización e integración cultural.

Y del gran Pablo Neruda, chileno de patria y corazón universal, sólo se puede hablar con palabras de luz y nardo, con ofrenda de truenos a sus pies y lenguaje de glifos luminosos.

Premio Nóbel de Literatura en 1971, le cantó a las alturas de Machu Pichu, a la pobreza, al indio, a la madera.

México huraña agricultura, amada

tierra entre los oscuros repartida;

de las espadas de maíz salieron

al sol tus centuriones sudorosos.

De la nieve del sur vengo a cantarte,

déjame galopar en tu destino

y llenarme de pólvora y arado.

Déjame centurión, moderno campesino, tomar de tu tristeza la sangre del arado, tomar de tu silencio el dolor que me incinera, tomar de tu cansancio la furia de mi canto.

Porque yo también soy el indio; el indio nuevo que sabe de la gloria de su historia y la grandeza de su pasado, y al mismo tiempo toma de la modernidad su visión para ser mejores y crecer en nuestro espíritu.

 

*Cronista del municipio de Hecelchakán.

 
Fuente: Así te quiero, Hecelchakán, o ¡vete! Sergio Hernández Puga. Pacmyc-Campeche, 2000. 104 pp.