Femicidio
es un concepto que ya se ventila en el mundo, pero que causa
generalmente la misma incomodidad en todos lados. Femicidio
es morir en el hogar a manos del mismo esposo, o en el desierto
luego de ser violada y torturada.
Lo
mismo en la India, que en Nueva York o en Ciudad Juárez.
Femicidio es una nueva palabra que va buscando su lugar en
el discurso, pero que habla de una vieja y silenciosa verdad:
la tolerancia social e institucional ante la muerte de mujeres
y niñas.
De
acuerdo a investigaciones hechas por organismos no gubernamentales,
las mujeres en todo el mundo siguen siendo víctimas
de enormes atrocidades: por ejemplo, en la India se practica
el aborto cuando se detecta que el feto es femenino; en China
son asesinadas cientos de niñas bajo la política
de "sólo un hijo". En México hace
más de 10 años que se asesinas a jóvenes
trabajadoras y niñas; al momento han desaparecido más
de 4500 mujeres y encontradas muertas más de 400, bajo
la impunidad de las autoridades y la indiferencia social.
Y
por si fuera poco, en las naciones más industrializadas
las mujeres siguen luchando por sus derechos de equidad ante
la oferta laboral, porque las estadísticas muestran
que aún se siguen contratando más a los hombres
y la justificación es: "los hombres no piden permiso
por estar embarazados".
Es
cierto, que la mujer tiene características propias
que la distinguen del hombre, pero la distinción de
funciones por diferencia de sexo no deben convertirse en criterio
discriminatorio o de inferioridad ante el varón. Mujer
y hombre tienen el mismo compromiso y están llamados
a la misma función: cooperar para el bien común
de la familia y la sociedad.
A
las mujeres, como parte de la humanidad, se les ha admitido
que a lo largo de la vida tienen una serie de derechos que
les son específicos. Garantizan estos criterios, la
lucha incansable de miles de mujeres que a lo largo de la
historia han pugnado por tener un trato justo e igualdad de
oportunidades. Y que han contado con el apoyo de los acuerdos
tomados por las organizaciones internacionales, entre ellos
está la Declaración de las Naciones Unidas sobre
la "Eliminación de la discriminación de
la mujer" aprobada en 1967.
Esta
Declaración plantea en sus primeros artículos,
que la discriminación contra la mujer, en cuanto niega
o limita su igualdad de derechos con el hombre, es fundamentalmente
injusta y constituye una ofensa a la dignidad humana, por
tanto deberían de adoptarse las medidas apropiadas
con el fin de abolir las leyes, costumbres, reglamentos y
prácticas existentes que constituyen una discriminación
en su contra.
Y
yo, aún evoco el día, cuando me dispuse a abordar
este tema, lo primero que me encontré fue un ¿queee?,
¿no crees que es mejor para ti un tema juvenil? Entonces
me di cuenta del alcance de una frase que leí y que
decía:
La
indulgencia y la negligencia de las autoridades sumadas
a la indiferencia social dan como consecuencia la impunidad
y el avance de este fenómeno social.
Entonces
comprendí que los derechos de las mujeres siguen siendo
parte de un conjunto de buenos propósitos a expensas
de que las constituciones de los países los adopten
y los hagan valer.
Hoy,
uno mi voz a la de muchos hombres y mujeres que no participan
de la indiferencia social y exclaman un ¡ya basta a
las muertas de Ciudad Juárez! Como lo hace diariamente
el escritor mexicano Germán Dehesa, en su columna "Gaceta
del Ángel", quien a la fecha lleva aproximadamente
520 días preguntando a las autoridades con respecto
a la impunidad que se vive en el país, ¿qué
tal durmieron?
Por
eso, en este momento, y desde esta tribuna me hago portavoz
de todas las mujeres asesinadas, de todas las mujeres violadas
y discriminadas diariamente, así como de todas sus
familias que claman justicia. Los invito a todos a que juntos
proclamemos por todos los medios posibles que las mujeres
tienen derechos, si los conoces hazlos valer y si los ignoras
¡infórmate!, porque tanto hombres como mujeres
estamos llamados a hacer de nuestra sociedad un mejor lugar
donde convivamos en igualdad de oportunidades, y por favor,
hoy los exhorto a que diariamente y desde donde estemos digamos,
"las muertas de Juárez exigen justicia".
¡Alto
a la impunidad!
¡Alto
a la violencia!
¡Alto
al femicidio!
¡Ni
una más!