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(1 de mayo de 2005)
 
Los derechos de las mujeres // Gustavo Maas Ordóñez
 

Femicidio es un concepto que ya se ventila en el mundo, pero que causa generalmente la misma incomodidad en todos lados. Femicidio es morir en el hogar a manos del mismo esposo, o en el desierto luego de ser violada y torturada.

Lo mismo en la India, que en Nueva York o en Ciudad Juárez. Femicidio es una nueva palabra que va buscando su lugar en el discurso, pero que habla de una vieja y silenciosa verdad: la tolerancia social e institucional ante la muerte de mujeres y niñas.

De acuerdo a investigaciones hechas por organismos no gubernamentales, las mujeres en todo el mundo siguen siendo víctimas de enormes atrocidades: por ejemplo, en la India se practica el aborto cuando se detecta que el feto es femenino; en China son asesinadas cientos de niñas bajo la política de "sólo un hijo". En México hace más de 10 años que se asesinas a jóvenes trabajadoras y niñas; al momento han desaparecido más de 4500 mujeres y encontradas muertas más de 400, bajo la impunidad de las autoridades y la indiferencia social.

Y por si fuera poco, en las naciones más industrializadas las mujeres siguen luchando por sus derechos de equidad ante la oferta laboral, porque las estadísticas muestran que aún se siguen contratando más a los hombres y la justificación es: "los hombres no piden permiso por estar embarazados".

Es cierto, que la mujer tiene características propias que la distinguen del hombre, pero la distinción de funciones por diferencia de sexo no deben convertirse en criterio discriminatorio o de inferioridad ante el varón. Mujer y hombre tienen el mismo compromiso y están llamados a la misma función: cooperar para el bien común de la familia y la sociedad.

A las mujeres, como parte de la humanidad, se les ha admitido que a lo largo de la vida tienen una serie de derechos que les son específicos. Garantizan estos criterios, la lucha incansable de miles de mujeres que a lo largo de la historia han pugnado por tener un trato justo e igualdad de oportunidades. Y que han contado con el apoyo de los acuerdos tomados por las organizaciones internacionales, entre ellos está la Declaración de las Naciones Unidas sobre la "Eliminación de la discriminación de la mujer" aprobada en 1967.

Esta Declaración plantea en sus primeros artículos, que la discriminación contra la mujer, en cuanto niega o limita su igualdad de derechos con el hombre, es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dignidad humana, por tanto deberían de adoptarse las medidas apropiadas con el fin de abolir las leyes, costumbres, reglamentos y prácticas existentes que constituyen una discriminación en su contra.

Y yo, aún evoco el día, cuando me dispuse a abordar este tema, lo primero que me encontré fue un ¿queee?, ¿no crees que es mejor para ti un tema juvenil? Entonces me di cuenta del alcance de una frase que leí y que decía:

La indulgencia y la negligencia de las autoridades sumadas a la indiferencia social dan como consecuencia la impunidad y el avance de este fenómeno social.

Entonces comprendí que los derechos de las mujeres siguen siendo parte de un conjunto de buenos propósitos a expensas de que las constituciones de los países los adopten y los hagan valer.

Hoy, uno mi voz a la de muchos hombres y mujeres que no participan de la indiferencia social y exclaman un ¡ya basta a las muertas de Ciudad Juárez! Como lo hace diariamente el escritor mexicano Germán Dehesa, en su columna "Gaceta del Ángel", quien a la fecha lleva aproximadamente 520 días preguntando a las autoridades con respecto a la impunidad que se vive en el país, ¿qué tal durmieron?

Por eso, en este momento, y desde esta tribuna me hago portavoz de todas las mujeres asesinadas, de todas las mujeres violadas y discriminadas diariamente, así como de todas sus familias que claman justicia. Los invito a todos a que juntos proclamemos por todos los medios posibles que las mujeres tienen derechos, si los conoces hazlos valer y si los ignoras ¡infórmate!, porque tanto hombres como mujeres estamos llamados a hacer de nuestra sociedad un mejor lugar donde convivamos en igualdad de oportunidades, y por favor, hoy los exhorto a que diariamente y desde donde estemos digamos, "las muertas de Juárez exigen justicia".

¡Alto a la impunidad!

¡Alto a la violencia!

¡Alto al femicidio!

¡Ni una más!

 
Fuente: Texto proporcionado por Gustavo Maas Ordóñez