Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
Columna de Teresita

Evaluación: aliciente para avanzar

(23 de septiembre de 2013)
 
 

En la vida del hombre, toda acción, trabajo o proyecto es evaluable; cada acto humano es susceptible de mejora y perfección. Cuando las personas son capaces de autoevaluarse para apreciar sus fortalezas, reconocer sus dificultades y aceptar que tienen el potencial para mejorar, están realizando un acto inteligente. Reconocer por qué las cosas no salieron como se esperaban o darse cuenta de lo que faltó para lograr la meta, es parte de un proceso de reflexión. Por tanto, los aprendizajes son evaluables.

La evaluación en su significado más amplio no es limitativo al contexto educativo. Es una práctica que permite establecer juicios de valor con la finalidad de analizar e interpretar resultados para tomar decisiones orientadas a la mejora de una acción, tarea o proceso. En educación, la evaluación es parte del propio proceso enseñanza-aprendizaje. Un proceso, por sí mismo, que permite apreciar resultados, reconocer deficiencias, identificar logros y reorientar las estrategias metodológicas para el logro de aprendizajes esperados.

El complejo tema de la evaluación educativa, está en el ojo del huracán; es un asunto de interés público, atañe tanto a los responsables de la política educativa nacional, como al gremio magisterial, padres y madres de familia, incluso a los estudiantes. La evaluación es hoy, por hoy, tema fundamental para modificar las formas de enseñanza, potenciar las capacidades para el aprendizaje y tomar decisiones para mejorar resultados esperados.

Las concepciones de la evaluación destacan por su importancia, como un elemento valioso para la toma de decisiones, así como de los proyectos de mejora continua. Su carácter predictivo, permite estimar resultados deseables, favorables o no satisfactorios, al reconocer las condiciones y/o factores externos que inciden en la práctica docente y, en consecuencia, en el aprendizaje de los alumnos.

Los  maestros que se preocupan por autoevaluar su desempeño, reconocer si la calidad de su trabajo repercutió en el aprovechamiento de sus alumnos e identificar las áreas personales que deben mejorarse y fortalecer las estrategias didácticas apropiadas a la naturaleza del campo disciplinar de las asignaturas, obtendrán mejores resultados y su esfuerzo se verá coronado por el buen desempeño de sus pupilos.

Cuando cada docente tome conciencia del valor de la evaluación,  como ejercicio de reflexión personal y con la debida connotación pedagógica, se convencerá que no hay mejor satisfacción que el logro académico de los estudiantes, superar los niveles de aprovechamiento escolar, avanzar en los puntajes y niveles de logro de insuficiente a elemental, de elemental a bueno y de éste a excelente.

La comprensión del enfoque actual de la evaluación ofrece al educador la posibilidad de diversificar sus estrategias, instrumentos y tipos de evaluación. Cualquiera que sea el instrumento a emplear al momento de evaluar, tiene que ser congruente con lo que va a evaluar. ¿Cómo y para qué? Por ello se recomienda que el educador identifique cuáles son los aprendizajes esperados y el tipo de contenidos de aprendizaje (conceptuales, procedimentales o actitudinales) ya que ese referente le permitirá diseñar el instrumento idóneo, considerando de manera especial, el desarrollo de habilidades básicas (observar, comparar, relacionar, clasificar), identificar la información, interpretarla y valorarla, antes de emitir una opinión, responder un cuestionario, resolver una prueba objetiva, solucionar un problema o analizar un texto y comprenderlo para dar respuesta acertada a los cuestionamientos.

Cualquiera que fuera el instrumento y el momento de su aplicación, la interpretación de respuestas y evidencias de los productos será el siguiente paso para emitir un juicio de valor, que permita reconocer logros, dificultades y puntos de mejora tanto en los estudiantes como en los profesores. La evaluación no debe representar una tarea administrativa, sino un momento del proceso de aprendizaje que permite el uso de las habilidades del pensamiento, la comprensión lectora, el pensamiento crítico al momento de resolver problemas, responder preguntas, elaborar proyectos, ordenar datos, correlacionar aspectos, elegir la respuesta correcta de una lista de posibles aciertos.

Por ejemplo, en la evaluación externa que se aplicó a los alumnos con la prueba ENLACE, los estudiantes locales de Primaria, en la asignatura de español, lograron el 56.0% en los niveles de logro bueno y excelente, lo que posiciona a Campeche con el puntaje más alto a nivel nacional (42.8 media nacional). Según  el reporte oficial, en matemáticas, el 62.6% alcanzado representa el máximo valor en el nivel bueno y excelente a nivel nacional, la media fue de 48.8. Con esos resultados, la entidad sobresale con los mayores puntajes en la península yucateca. Enhorabuena a los docentes y alumnos de Primaria, por los resultados positivos e históricos para el estado.

En el nivel de secundaria, en matemáticas, la media en el país es de 21.9 para los niveles bueno y excelente, y para Campeche, el resultado señala un 24%, apenas por encima de la media. En el caso de la asignatura de español se aprecia una media nacional de 19.7 y para las alumnos campechanos, los resultados expresan un 19.8%, este valor invita analizar esos resultados en cada una de las modalidades (secundarias técnicas, generales, telesecundarias y particulares). De manera particular, cada escuela, maestro, incluso el padre o tutor, puede acceder a los resultados disponibles en la página oficial de la prueba Enlace de la SEP.

En estos tiempos, las concepciones y actitudes del docente respecto a la evaluación requieren transformarse, la evaluación tiene que ser diferente; cuando se tiene claridad en la finalidad de la evaluación y se emplean los instrumentos idóneos, los resultados esperados se convierten en insumos para tomar nuevas decisiones, modificar aquellas prácticas mecanicistas, crear situaciones de aprendizaje contextualizadas que guíen al alumno a aprendizajes significativos, pero además, donde exista la oportunidad de autoevaluarse. Evaluar debe concebirse como el aliciente para avanzar, no para castigar.

San Francisco de Campeche, Cam. 23 de septiembre de 2013.

 
 
 
 
Texto: Teresita Durán Vela, 23/09/2013 // Imágenes: Santiago Canto Sosa