|
Desde diciembre de 1999, la Organización de Naciones
Unidas aprobó el decreto para dedicar a la juventud,
un día internacional que convocara a los pueblos a impulsar
políticas a su favor. Educación, empleo, salud,
deporte y cultura, son rubros principales de atención
para ofrecer alternativas de desarrollo humano e integral. Las
muchachas y muchachos son el presente de las naciones, en ellos
está la fuerza y la energía para transformar la
realidad; sus capacidades encumbran el potencial necesario para
hacer de cada comunidad un sitio ávido de progreso.
Los
jóvenes campechanos no son la excepción, es cierto,
que la amenaza de redes peligrosas como drogas y delincuencia,
influye en forma perjudicial en sus vidas; agentes que entorpecen
aspiraciones y truncan proyectos de superación. La situación
ha encendido luces rojas en las familias y escuelas, también
en los niveles de gobierno.
La
población joven hoy día, anda en busca de alternativas
para estudiar, encontrar trabajo, divertirse, arriesgarse a
lo desconocido, -incluso se adelantan a la procreación
sin responsabilidad- estas son algunas de las experiencias que
si bien no pueden generalizarse, vale la pena considerarlas
como vigentes, pues según el nivel sociocultural o la
comunidad de origen, la aproximación con los riesgos
es menor o mayor, según sea el caso.
Es
lamentable, enterarse de casos de adolescentes y jóvenes
sometidos a bandas del narcotráfico, prostitución,
vandalismo o grupos delictivos que atemorizan a la ciudadanía;
se convierten en grupos cautivos, insensibles a la vida humana,
incrédulos de toda forma de paz, renuentes al orden y
a la libertad. Esa es la otra cara de la juventud. Aquellos
que no consiguen espacio en las escuelas, ni tienen oportunidad
de una vacante, pero sí tienen, la obligación
de criar a un bebé o a un pequeño indefenso, sienten
como la desesperación ahoga y la necesidad presiona.
Ante esas circunstancias, ¿Qué hacer para disminuir
esos casos? ¿De qué manera el Instituto de la
Juventud y el gobierno en sus tres niveles puede intervenir
para mejorar la situación?
Cuando
se habla del día internacional de la juventud, casi siempre,
vienen a la mente: eventos musicales, campeonatos deportivos,
jornadas, campañas, concursos de grafiti, foros, presentación
de iniciativas para mejorar condiciones, entre otras tantas
actividades. Las ideas son aceptables, lástima que sean
temporales. La existencia de dependencias creadas exclusivamente
para la atención de la juventud ven limitados sus ámbitos
de ejecución, seguramente si implementan programas permanentes
de prevención y atención en los diferentes ámbitos,
reforzado con acciones de servicio a la comunidad y a la familia,
muchos de nuestros jóvenes se alejarían de las
adicciones (alcoholismo, drogadicción, tabaquismo), tendrían
la oportunidad de vivir en forma inteligente y con valores,
la realidad fuera real y no imaginaria, pues aquellos que se
sumergen en la fantasía o alucinación, crean mundos
imaginarios e irreflexivos que los aísla del presente
y aleja del futuro.
En
estos años, se amplían horizontes para el conocimiento
y el intercambio cultural, opciones existen, medios tecnológicos
acercan a otros contextos; sin embargo, para aquellos que tienen
esa posibilidad, la vida no está resuelta. La carencia
de valores éticos y un vacío de espíritu,
las expectativas para un futuro mejor y una vida digna, ponen
en peligro el crecimiento y desarrollo sano. La etapa de la
juventud no sólo es un tiempo de vida, sino un estado
del espíritu.
Los
que hoy somos adultos, fuimos jóvenes, y corresponde
a padres, educadores, guías espirituales, amigos y familiares,
brindar manos para construir el presente y contribuir con el
futuro de los que se encargarán de crear la generación
de este siglo. Todo joven tiene derecho a una vida en paz, a
la búsqueda de su realización personal y superación.
Las
ideas que expreso a través de este rotativo –que
amablemente lee usted- son puentes entre la realidad amenazante
de muchos jóvenes y el desprendimiento familiar, que
entorpece la comunicación entre las generaciones. Acercarse
a ellos es atreverse a conocer su mundo, temores, necesidades
y desafíos; lograr confianza y respeto intergeneracional,
es abrir la puerta del mundo de los jóvenes de esta década:
saber de antros, artistas y ritmos de moda, tendencias, ipod,
mp3, amigos virtuales, sexo, condones, sustancias ilegales…
ya no son tabú. Prohibir a la juventud de ahora su conocimiento,
equivale a ocultar la realidad.
San
Francisco de Campeche, Cam. 8 de agosto de 2011. |