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La historia de cada hombre y de cada mujer es sorprendente,
en cada etapa del desarrollo humano, las circunstancias y contextos,
influyen en la formación de la personalidad y el carácter.
En la vida de las personas suceden infinidad de eventos, algunos
alegres, otros no tan agradables; ambos, ocupan un lugar en
la memoria y edifican recuerdos inolvidables a lo largo de los
años.
La
vida es como un viaje, tiene varias escalas y en cada estación,
hay mucho que disfrutar y aprender, también tantas cosas
por compartir y enseñar. Sin embargo, cuando se aproxima
la vejez, brota un torrente de anécdotas escondidas en
alguna partecita del ser. Evocar esos pasajes es como volver
a retratar esos paisajes memorables o aquellas noches de romanticismo,
sintiendo la fresca brisa de la bahía; admirando la redondez
de la luna y la compañía de las estrellas. El
azahar de los naranjos perfuma los atardeceres y la fragancia
de las rosas, se impregna en el beso de los enamorados. Llegar
a la vejez, es deslizarse al cauce de una gran cascada de vivencias,
no para zambullirse en las tristezas sino para sentir nuevamente
la frescura de la aurora y desde lo alto volver a mirar el sol.
Con
la finalidad de valorar las experiencias de los adultos mayores,
rescatar sus valores y vivencias, la asociación civil
Juntos por Campeche, invitó a las damas campechanas y
caballeros a compartir odiseas que a lo largo de sus vidas tejieron
su presente, y hoy, son parte valiosa del pasado. “Cuéntame
tu vida” es una invitación a desenvolver los recuerdos,
volver a sentir la emoción de la infancia, travesuras
de la adolescencia y pasión de juventud.
La
convocatoria del certamen “Cuéntame tu vida”
atrajo la atención de campechanos de los once municipios,
se abrió la ventana para apreciar en la línea
del tiempo, los ayeres de gente valiosa y llenar un arcón
de sorpresas, héroes y heroínas. La edición
2011 de este reencuentro, tuvo como ganadora del primer lugar
a la champotonera, Guadalupe Aguilar Lara, con el relato “Yo,
Gilda”; segundo lugar del municipio de Campeche, Ana Deifilia
Pinto Cuevas, con el texto ¿Tú serás siempre
joven?; y el tercer lugar correspondió a María
Irma Canto Herrera, con el escrito “Entre cardos, ortigas
y rosas” de Calkiní. Sin lugar a dudas, la sensibilidad
puso a flor de piel, secretos y emociones. También fueron
dignos de mención honorífica, “Mi soledad
y mi felicidad” de la autoría de María Esperanza
Ayora y Ávila; “Diario memorial” de Manuel
Jesús Collí Canché y “Vivir para
contar, contar para vivir” de Carlos Maximino Medina Gómez.
Tantas historias personales convertidas en lecciones de vida,
ejemplo de sabiduría, para la nueva generación.
El
gozo de recrear los capítulos anteriores de una historia,
la alegría de vivir para compartir las enseñanzas,
son una bendición para seguir celebrando la generosidad
del Creador y fortalecer la fe para un mundo mejor. ¡Gracias
por compartir recuerdos de vida!
San
Francisco de Campeche, Cam. 18 de julio de 2011. |