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Desde
el siglo anterior, los católicos becaleños se
han organizado en gremios para agradecer a la virgen, la generosidad
de sus bendiciones. Hasta la fecha, siguen siendo una tradición:
señoritas, señoras, jóvenes, niños,
campesinos, abastecedores, locatarios y obreros. Cada uno, tiene
una fecha asignada para presentar ofrendas, convivir en familia,
socios y comunidad.
Las
actividades de cada gremio, inician antes del amanecer, con
las mañanitas a la patrona; socios y religiosos, acompañados
de algún trío, mariachi o tecladista, llegan hasta
el altar principal, para entonar himnos y cantos marianos. Durante
el día, en la casa designada se realizan los preparativos
para atender a los visitantes, pues a partir de las 4 de la
tarde, al compás de los timbales y trompetas, sus notas
musicales invitan a la población a degustar una fresca
horchata, dulces de ciruela, tejocote, ciricote; para luego
salir con estandartes, pabellones, flores y velas rumbo a la
iglesia. Inmediatamente, se rezan los misterios del rosario
y la presentación de flores de mayo a la imagen de la
virgen. Después de la misa, se queman fuegos artificiales
y el torito; la animación, a cargo de músicos
locales (popularmente llamados “bizcocheros”), quienes
ponen el toque de animosidad para toda la familia.
Las damas y socias ataviadas con el traje de mestiza, lucen
sus mejores galas para bailar la danza de la cabeza del cochino.
Posteriormente, a partir de las 10 de la noche, el baile popular.
Al día siguiente, el sacerdote oficia la misa en memoria
de socios fallecidos y peticiones a Nuestra Señora de
la Natividad, enseguida, sale el grupo nuevamente con estandartes
y banderolas, para retornar a la casa de donde salió.
La celebración no termina, pues el baile y el convivio
se prolonga hasta la tarde.
Los
gremios de mayo en Bécal forman parte de las tradiciones
profanas y religiosas, la festividad en honor a la patrona del
pueblo, es parte de la historia de la religión católica;
de generación en generación, las familias continúan
siendo parte de los gremios, aportan sus cuotas, asisten a los
eventos, colaboran voluntariamente en las encomiendas y sienten
orgullo de pertenecer al gremio. Los becaleños han preservado
en décadas las fiestas de mayo, hagamos votos porque
sigan siendo parte del patrimonio del pueblo mestizo, que hoy
día lucha para no perder el reconocimiento por la calidad
de sus sombreros de jipi y su artesanía.
San
Francisco de Campeche, Cam. 23 de mayo de 2011. |