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Hoy
en día, mujeres de todas las edades se esfuerzan
por superarse continuamente, por estar a la vanguardia de los
tiempos modernos en todos los aspectos. Las que son profesionistas,
además de que ya trabajan o tienen su propio negocio,
toman cursos para especializarse, diplomados, seminarios, etc.
y las que aun no lo son, estudian alguna licenciatura o carrera
técnica; el caso es que muchas mujeres, madres de familia,
trabajan y estudian y hasta se dan tiempo para asistir a fiestas
y celebraciones con la familia ¿qué clase de
mujeres son? que muchas otras se admiran y se preguntan ¿cómo
le hacen?
La
modernidad obliga a todas las mujeres a ser organizadas y
esto es la base para que el día rinda y se aproveche
al máximo, evitando el estrés y dando a cada
ocupación su tiempo e importancia en el momento destinado
para cada actividad.
La
madre de familia que estudia y trabaja, coloca en una escala
de valores y por orden de importancia, sus ocupaciones de
cada día. Jerarquiza cada mañana sus actividades y
por lo regular la familia ocupa el lugar principal; prefiere
dejar de asistir a una clase y después recuperarse o
que le descuenten un día de trabajo, que dejar solos
a sus hijos en un festival de la escuela o algún otro
evento importante; o dejar solo a su pareja en una circunstancia
en la que él necesita de ella a su lado. Sobre todo
en casos de enfermedad.
Generalmente
las mujeres que se encuentran en esta situación,
increíblemente, son mujeres pacientes y aparentemente
tranquilas, porque han aprendido que el tiempo puede esperar
y son capaces de cumplir puntualmente con todos sus compromisos.
Evitan involucrarse en quehaceres que vayan más allá de
sus posibilidades, como trabajar para algún partido
político, para alguna iglesia, para la comunidad donde
viven, etc., son mujeres que se concentran en esas tres actividades
que en su momento tienen más importancia.
Cuando
ellas lo consideren prudente y necesario participarán
en servicios sociales, porque no desdeñan esa posibilidad
ya que también se interesan por mejorar la calidad de
vida de las demás personas.
Los últimos avances en Japón, en lo que se refiere
a la Calidad Total que se maneja en las empresas, es el hecho
de permitirle a los empleados varones estar junto a sus mujeres
cuando éstas van a dar a luz un hijo. Los alientan a
convivir con su familia, les autorizan hasta una semana para
estar con los suyos en los momentos más importantes.
Todo esto va a generar que el empleado rinda con mayor capacidad
y entusiasmo en su trabajo, lo que redunda en una mejor forma
de vida tanto individual como familiar y empresarial.
Si
se compara esta ideología con la forma de pensar
de las madres que trabajan y estudian, no habría mucha
diferencia, aunque en nuestro país las mujeres lo hacen
por sentido común, las empresas todavía no llegan
a ese nivel de pensamiento de los japoneses.
Es
importante que estas mujeres hagan partícipes a
su pareja y a sus hijos de la importancia que tiene para todos
que ella se supere, que el tiempo que ocupa para ello, se puede
recuperar en una convivencia familiar con calidad y calidez.
Que todos y cada uno de los miembros de la familia son importantes
para la organización del hogar. Que cada uno debe cumplir
con sus actividades asignadas, por sencillas que éstas
sean.
Además, puede apoyar a sus hijos en sus estudios, ya
que éstos no dejan de preguntar acerca de la vida y
de sus conocimientos intelectuales y es bueno que la madre
los oriente en todos esos aspectos.
En
el caso de las madres solteras, esta situación adquiere
mayor reconocimiento ya que además desempeñan
el papel de padre y son el soporte económico de la familia.
La superación que desean alcanzar no sólo es
personal, sino que actúan con mayor entusiasmo por el
afán de salir adelante con sus hijos, darles estudios
y hacer de ellos personas productivas; luchando además
con todos los inconvenientes de dejar a sus hijos en manos
de otras personas, con los quehaceres domésticos y con
hacer conciencia en los hijos de la necesidad de aprovechar
y darle buen uso al tiempo que pasan juntos.
Las
madres que estudian y trabajan deben pensar en que pagar
por el servicio doméstico es una buena inversión,
para eso también trabajan fuera de la casa. El hecho
de contar con alguien que se ocupe de los quehaceres domésticos,
es un alivio para toda la familia. Aunque la madre no puede
deslindarse totalmente de las decisiones dentro del hogar,
como la comida diaria, despensa, escuela, etc., la carga es
menor.
Por
eso y por muchas cosas más, la madre que trabaja
y atiende a su hogar es una gran mujer que disfruta con entusiasmo
las alternativas que la vida le da y que la recompensa por
esta siembra será abundante, remecido y rebosante. |