Calkiní, 5 de junio de 2013
 
La trágica muerte de Rosendo Álvarez. Nace la leyenda del vampiro

Por Carlos Fernández Canul

 
No queriendo dejar en el olvido esta trágica historia que sucedió hace 58 años en Tepakán, pueblo que se distingue por su alfarería, donde sus artesanos elaboran con sus manos mágicas bonitos artefactos de barro, y sus hombres en gran parte se dedican a sembrar la tierra; en verdad, gente trabajadora que merece nuestro reconocimiento. En ese pintoresco lugar perdió la vida un torero llamado Rosendo Álvarez, aprendiz de matador que como él solían visitar estas tierras numerosos jóvenes amantes de la aventura y de la fiesta brava.
 

No sabían que venían a exponer sus vidas con ganado “maleado”, toreado en varias plazas de la comarca y precisamente por eso son muy peligrosos. Es lo que ocurrió. En Tepakán se celebra desde hace mucho tiempo su fiesta anual, dedicada a la Virgen del Pilar (el patrono de la iglesia es San Bartolomé). En esta  fiesta  se realizan actividades profanas y religiosas, en donde concurre la mayoría de los pobladores, que año con año disfrutan de los tradicionales festejos.

 
El día fatídico:
 

Era el viernes 25 de mayo de 1955 y pasado el mediodía arribaron al poblado los toreros que habían de partir plaza esa tarde: Rosendo Álvarez (de 22 años), Juan Villanueva y “El Ratón”. Rosendo se apartó de sus compañeros; éstos acudieron a rezar a la iglesia, él se quedó en la puerta demostrando su enojo de estar en un “rancho polvoriento”, que rápido torearía y se iría de inmediato -dicen los pobladores- demostró “mala vibra”.

Don Primitivo Chi Couoh, ex vaquero, nos cuenta la tragedia: eran exactamente las 5:30 de la tarde y fue el encargado de soltar al toro, de color canelo, de cornamentas muy abiertas, pesaba 480 kilos, procedente del Rancho “Dolores” de Bécal. Desde que el burel pisó la arena demostró agresividad, fue el segundo de la tarde, se escuchaban las notas musicales de la Charanga del ”Chamaco Alvarado”.

El valiente Rosendo saltó al coso dispuesto a enfrentar al bravo burel. Después de unos cuantos capotazos, la bestia lo levantó vilo al torero, lo zamarreó varias veces y luego lo revolcó en la tierra. El pobre Rosendo, con las vísceras al aire, solo pudo levantar la mano, como diciendo adiós, ya que la vida se le iba. Desesperados, los vaqueros tratamos de amarrar al toro, la bestia opuso resistencia y como se pudo se retiró al moribundo torero del ruedo para trasladarlo de inmediato al Centro de Salud de Calkiní. En aquel tiempo no existía la carretera, solo era un camino de terracería, por lo que se tardó un poco para llegar al hospital, al cual no logró llegar con vida el malogrado torero.

 
El Parte Médico:
 

El cuerpo mostró cornada de asta de toro en el abdomen, perforó el hígado con 2 trayectorias aproximadamente de 20 cms. La edad del fallecido entre 22 y 25 años, claro de color, estatura mediana. Firman Dr. Pedro Raúl Suárez Cárdenas y Felipe Renán Suárez Cárdenas (pasante de medicina). Centro Médico de Calkiní. 25 de mayo de 1955.

Esa misma noche, el cuerpo fue velado en la parte norte del palacio municipal de Calkiní, en donde acudieron numerosos curiosos ya que la noticia corrió como reguero de pólvora (el que esto escribe recuerda que sobre una mesa de madera colocaron el cadáver y durante toda la noche goteaba sangre por debajo, la cual caía sobre unas vasijas).

Al día siguiente y al no acudir ningún pariente a reclamar el cadáver, las autoridades le dieron cristiana sepultura en el panteón municipal.

 
 

Doña María Silvia Cahum nos dice: Esa tarde asistí a la trágica corrida, tenía 18 años, y en verdad me impresionó mucho ese incidente, el cual lo tengo muy grabado en mi mente; ocurrió durante la feria de la Virgen del Pilar. Recuerda: Rosendo llegó muy arrogante, se expresó despectivamente del lugar y se negó a rezar antes de actuar esa tarde.

Doña Silvia, junto con su esposo Arturo Ceh (+), conservaban en su domicilio las fotografías del torero cuando fue sacado en hombros moribundo, pero esas fotos con el tiempo se destruyeron por la humedad; acudía mucha gente a observarlas. Hasta hace unos años le hacían sus rosarios en el lugar donde sucedió.

 
Nace la leyenda:
 

Corría el año de 1958 cuando se escuchaba de boca de pobladores de Calkiní de que un vampiro humano andaba asolando los barrios del pueblo: -dicen que anoche atacó a varios animales-, ¡Dios nos ampare! -expresó una anciana. -¡Que ayer espantó el vampiro a varios jóvenes que venían de una serenata! -Que ayer atacó a unos viejitos por el rumbo del cementerio... Chismes que infundieron el temor entre los pobladores por las noches; era difícil encontrar gentes deambulando a altas horas de la noche por las calles del pueblo. Había nacido la tenebrosa leyenda del “Torero-vampiro”.

 
El origen:
 

Marcelino Chí (don Mas) era ayudante del encargado del panteón municipal, don Chel (Candelario Canul). Un día escucharon un fuerte ruido en la parte trasera del cementerio y, efectivamente, al ir a supervisar que había pasado se encontraron con la sorpresa de que la tumba del extinto torero se había desfondado; su asombro fue cuando vieron que los restos de Rosendo estaban incorruptos (en buen estado de conservación), el cadáver mostraba una sonrisa siniestra, le habían crecido los colmillos, largas garras, barba y cabellos crecidos y su chaquetilla de torero ya seca, parecían unas alas extendidas (parecía un vampiro). De esto fue informado el presidente municipal de aquel tiempo (Dr. Eduardo Baeza García, 1956-1958), quien ordenó avisar a sus familiares de México y que se llevaran los restos del extinto.

Se cuenta que una noche se llevaron el cuerpo del torero, acabando con esto la leyenda que nació y que es difícil de borrar en la historia de esta ciudad, que forma parte de las narraciones populares como tienen la mayoría de los pueblos de México.

Recordamos con mucho respeto a don Moisés Ancona (+) juglar calkiniense que un día escribió el “Corrido de Rosendo Álvarez”. Este simpático señor cantaba en las fiestas de los pueblo, canciones de los sucesos acaecidos en la ciudad.

Nota: Rosendo Álvarez (matador de novillos nacido en el departamento o barrio  de Mixcoac (Estado de México) en 1933. Sus actuaciones siempre fueron en plazas modestas, sufrió grave cornada en Tepakán en 1955 que le ocasionó la muerte. Tomado de “Novedades de Campeche”, Edición del 12 de noviembre de 2012.

Calkiní, Campeche. 22 de mayo de 2013.


Fuentes de Información:

María Silvia Cahum, Marcelino Chi, Daniel Cuevas y Primitivo Chi Cohuó.
 
 
 
Texto y fotos: enviados por Carlos Fernández Canul, el 5 de junio de 2013