Calkiní, 6 de septiembre de 2014
 

José Jesús Estrada Cuevas (don Pepe) cumple un siglo de vida

Por Carlos Fernández Canul

 

José Jesús Estrada Cuevas cumplió cien años de vida el 5 de septiembre de 2014. Don Pepe Estrada, como se le conoce en este lugar, vio la luz primera en esta ciudad, el 5 de septiembre de 1914.

Sus padres fueron Asterio Estrada Sosa y María Dolores Cuevas Herrera. Contrajo nupcias con María del Socorro Mijangos Alonso (+), con quien procreó a Socorro del Carmen, Edna, José Felipe, Ana Elena y Áurea Violeta.

 
 

Don Pepito, sentado en un sillón de su hogar, me recibe amablemente y me platica que sus primeros estudios los realizó en la escuela “Mateo Reyes” de este lugar. "Nada más cursé hasta el 4º grado, porque no había más preparación; a los 12 años empecé a trabajar, porque había mucha pobreza y escaseaba el trabajo; a los 17 años me fui a Tizimín, Yucatán, a cargar piedras. Bartolomé García, gobernador de Yucatán, compró un rancho ahí, y llevó a muchos trabajadores del ferrocarril para tender lineas del tren para que llegara a la finca. Trabajé en la carretera de Hopelchén y ahí conocí a Francisco y Fernando Mayor que llevaron al trabajo del chicle en la montaña; ahí conocí a Antonio del Río, Marcelo Pech y Antonio González. Desempeñé trabajos de chiclero, terracero, sombrerero, y el oficio que mi papá me enseñó: carpintero-ebanista. Fui maestro de Talleres en el desaparecido “Colegio Superior de Calkiní”, donde impartí la tecnología de Carpintería; así igual llevé un curso de preparación para trabajar en la Normal de Hecelchakán, pero no se pudo.

En aquel tiempo no había  dinero para estudiar y había que ayudar a la familia, la costumbre era  que los hijos seguían el oficio del padre, así fue que aprendí la carpintería. Recuerdo aquí a varios amigos como don Leopoldo Pérez, su papá era relojero y peluquero y lo siguió su hijo Polo. He trabajado casi toda mi vida, hasta dos años dejé las herramientas porque me duelen los brazos, con eso levanté a mis hijos, que ahora son profesionistas.

Don Pepe también nos habla de la llegada de familias a este lugar, como don Félix y Rosita Castilla, que vinieron de Tekax, Yucatán; los hermanos Rodriguez y Pérez que llegaron de Ciudad del Carmen, aquí se casaron, vivieron y murieron.

Un servidor recuerda que cada año, el 19 de marzo (el día de San José), se realizaba un gran festejo; ahí, en el patio de su casa, acudían sus amigos (más de 100), desde obreros, albañiles, profesionistas... No podía faltar la música de trovadores de este lugar, como José Escalante (Pepe bomba), Jose "Pepe" Fernández", Claudio (Tinto) Interián, Alberto Pacheco, Gilberto Suárez, Gonzalo Sobrino Santillán, Julián Carcaño, Marcial Mijangos y Gaspar Mllán (Pochón), casi todos fallecidos, solo quedan algunos.

Don Pepe nos cuenta que tiene muchos compadres: "Recuerdo a don Pepe Fernández(+), que un día llegó de Progreso, Yucatán, y lo ayudé a instalar su panadería ahí en el centro, luego fue mi gran compadre".

Su taller de carpintería se ubica sobre la calle 18, entre la calles 19 y 23; en él pasó la gran parte de su vida, elaboraba infinidad de artículos desde puertas, closets, sillas, cómodas, etc. Los clientes le llevaban reparaciones; con su amabilidad que lo ha caracterizado se preocupaba por cumplir con sus encargos, con trabajos de excelente calidad.

Lo observo con las manos rudas por el trabajo, de complexión fuerte; en su frente surcan las líneas del tiempo; la carnosidad opaca sus ojos que un día fueron más claros; con una voz fuerte (ha perdido un poco el sentido del oído), auxiliado por su hija Edna en la charla. Una última pregunta: ¿Cómo se siente de su salud? -por la edad tengo problemas en las manos, las tengo entumidas, dolor de pies, son síntomas propios de la edad, pero gracias a Dios, aquí estoy.

Don Pepe, un gran personaje de nuestra ciudad; lo podemos ver todas las tardes sentado en su sillón a las puertas de su domicilio; de plática amena, con una gran memoria porque aún guarda gran parte de sus recuerdos.

Dejamos a don Pepito, rodeado de sus hijos, 18 nietos, 26 bisnietos y demás familiares que le ofrecerán un gran  festejo a este hombre que ha hecho historia, ha vivido en dos siglos que forman parte de su vida, con su ejemplo de tenacidad en el trabajo y aún con ganas de vivir, con su charla positiva.

Nos despedimos de él, con mucho respeto, a quien felicito y le deseo muchos años más de vida, lo que el Creador le conceda.

Calkiní, Cam., a 5 de septiembre 2014.

 
 
 

Texto y fotos: enviados por Carlos Fernández Canul, el 6 de septiembre de 2014